Continuando la «nueva» tradición de irnos una semana de vacaciones por alguna isla cercana, este año escogemos São Miguel (Azores). Habíamos oído hablar muy bien de ellas y empezamos por la isla principal del archipiélago.
Nuestro alojamiento está en la ciudad de Lagoa, pequeña localidad costera tranquila y con muy buena ubicación. Una magnífica quinta típica de la isla que hizo el deleite de nuestra semana y pico de vacaciones.
Quinta Nossa Senhora do Campo
Las distancias en la isla de São Miguel son relativamente cortas, con lo que puedes cubrir bastantes partes de la isla en un mismo día.
Nos dedicamos a hacer varias rutas que nos gustaron mucho tanto por la exigencia como por las vistas. En los meses de noviembre a marzo puede haber muy mal tiempo (como nos hizo a nosotros) por lo que hay que tenerlo en cuenta.
La capital, Ponta Delgada, bien merece una tarde para recorrer sus calles, sus bares y cafeterías y deleitarse con la gastronomía de la isla (¡riquísima!).
Ponta Delgada
En días malos de tiempo, una visita que está bien y cortita son las cuevas Gruta do Carvao.
Mención a parte son los baños termales. La isla está llena de ellos y te voy a recomendar 2 sitios flipantes para poder recargar pilas.
En Furnas se encuentra un centro de aguas termales muy cuidado y bastante frecuentado (Poça da Dona Beija). La entrada cuesta 8€ por 1:30h de estancia. Las taquillas hay que pagarlas a parte y tiene que ser en efectivo.
Nos vamos de escapada cultureta para conocer la ciudad de Budapest. Volamos con la compañía WizzAir aprovechando una oferta buena que vimos por internet.
Aunque solo vamos un fin de semana, es más que suficiente para conocer la ciudad y recorrernos los principales puntos de interés de la ciudad.
Reservamos en Locust Tree Apartments, un apartamento para 4 personas situado en una zona muy céntrica y cerca de los tranvías.
Antes de nada hay que saber que Budapest, como tal, está dividida en 2 zonas por el río Danubio. En el lado oriental del río se encontraría Pest y en el occidental está Buda.
Comenzamos la visita con el Parlamento húngaro, un bonito edificio a los pies del Danubio y uno de los más importantes de la ciudad. De obligada visita tanto de día como de noche. Las vistas, desde Buda, son las mejores.
Merece la pena pasarse a ver las esculturas en forma de zapatos dedicadas a las víctimas del partido fascista de la segunda guerra mundial. Se encuentran unos metros antes de llegar al parlamento.
Parlamento húngaro
Esculturas conmemorativas
Parlamento y río Danubio
Para llegar al parlamento se puede hacer en metro, bus o tranvía y las paradas son:
Metro: Linea 2
Tranvía: línea 2.
Autobús: líneas 15, 70, 78 y 115
Nuestra siguiente visita la realizamos al Castillo de Buda y el Bastión de pescadores. Las vistas desde lo alto de la zona amurallada del parlamento y el puente de las cadenas es increíble tanto de día como de noche.
Para acceder a la zona alta de Buda, se puede elegir muchas opciones (bus, ascensor, funicular, etc) pero nosotros, por peculiar, escogemos el funicular. Las vistas son las mejores de la ciudad.
Vistas desde lo alto de Buda
Funicular
Desde aquí accedimos a la ciudadela, situada en lo alto del monte Géllert. En esta zona se puede visitar la fortaleza, además de un búnker de la segunda guerra mundial y, muy cerca de aquí, se puede visitar la estatua de la libertad húngara.
Fortaleza
Amigos viajeros
De camino al apartamento, visitamos el puente de las cadenas. Uno de los principales puentes que cruzan el Danubio. Tiene unas vistas de noche alucinantes y es una buena opción para ir volviendo hacia el centro.
Puente de las cadenas
El centro no es muy grande y merece la pena perderse un poco entre las calles. Siempre se descubre algún sitio chulo.
Otra cosa que hay que probar es la comida húngara. Degustar algún plato típico del país acompañado de la buena cerveza que por aquí abunda es un plan perfecto para cerrar un día como hoy.
Al día siguiente nos dirigimos a probar uno de los muchos y famosos balnearios que tiene la ciudad. Elegimos el balneario Széchenyi por ser uno de los pocos balnearios públicos de la ciudad y uno de los más grandes de Europa.
Está situado en Állatkerti krt. 11, muy cerca de la Plaza de los Héroes, y se llega a ella con la línea 1 de metro (parada Széchenyi fürdö). El horario: 6:00 a 22:00.
Balneario
De vuelta se puede pasear por el parque que alberga el balneario y visitar la Plaza de los Héroes. Sin duda, Budapest merece ser visitada.
Visita en semana santa a este enorme país recorriendo sus lugares más emblemáticos. Turquía es un país para dedicarle mucho más tiempo, pero en 9 días se pueden ver muchas cosas.
La capital de Turquía nos ha parecido una ciudad muy interesante con muchísimas cosas que ver y hacer. Os aconsejamos reservaros, al menos, 3 días para poder disfrutar de todo lo que ofrece.
Puente de Gálata. El puente que separa en 2 la zona nueva y la zona antigua de Estambul. Hay siempre un bullicio de gente pescando y vendiendo riquísimos bocadillos de pescado.
Baile derviches giróvagos. Hay muchos puntos donde se puede contratar una actuación cerca de la torre Gálata.
Todas estas visitas nos parecieron esenciales aunque seguro que hay otras muchas que, dependiendo de los intereses de cada uno, las consideraría ‘esenciales’ igualmente. Estambul es una ciudad perfecta para perderse por las calles y descubrir cosas nuevas detrás de cada esquina.
Un buen restaurante para cenar con vistas al bósforo es Hamdi Et Lokantasi. Es caro pero de lo mejor por la zona y con vistas espectaculares.
Llegamos a Pamukkale atraídos por las famosísimas formaciones calcáreas de agua termal en forma de algodón. De hecho, Pamukkale significa ‘castillo de algodón’ en turco (por algo será). Llegamos procedentes de Estambul con la compañía Pegasus (low cost turca) y la verdad que funciona verdaderamente bien. Pamukkale se encuentra en la provincia de Denizli, al sodoeste de Turquía.
La gran mayoría de la gente se acerca a Pamukkale para ver las piscinas de toba o de travertino pero, en realidad, hay mucho más que ver, como una ciudad romana (Hierápolis) construida para aprovechar los beneficios de las aguas termales de la zona.
Nos alojamos en White heaven hotel ya que está bastante cerca de la entrada a la ciudad de Hierápolis (taquilla norte) y resultó muy cómodo ya que no disponíamos de coche.
Hierápolis
Circo romano
Jumping
La visita a estas 2 atracciones bien pueden ser de unas 3-4h. Al terminar, se puede tomar un baño en las termas públicas que hay. Hay taquillas para poder cambiarse y guardar la ropa.
La ciudad romana de Éfeso (también llamada Esmirna), se encuentra situada en la provincia de Zmir. Llegamos al pueblo de Selçuk en mini-bus desde Pamukkale (190km-2:30h). Nos alojamos en un hostel muy apañado y bien de precio (Amazon Petit palace) que se encuentra muy cerca de la entrada a las ruinas romanas.
Al día siguiente nos vamos a visitar las ruinas de la ciudad romana de Éfeso. Os dejamos aquí la página ofical con los horarios de visitas y los precios de las entradas.
La visita es espectacular y muy concurrida. Hay muchas personas visitando las ruinas y es un poco tedioso tener que hacer malabares para poder sacar fotos, pero es lo que hay.
Especial mención tiene la biblioteca de Celso ya que se conserva bastante bien y es muy grande.
Biblioteca de Celso
Grabados
Ruinas de Éfeso
Lo mejor es perderse por esta gran ciudad romana y descubrir todos sus rincones. Otra de las cosas que no debéis perderos en el teatro. Creo que, junto la biblioteca de Celso, es lo más bonito de este lugar.
Otro vuelo más con Pegasus nos deja en menos de 2h en la zona de Capadoccia (Göreme). Desde lo lejos ya vamos viendo la morfología tan característica de la zona. ¡Es alucinante!
En total estamos 4 días/3 noches en la ciudad de Göreme. La ciudad en sí no es muy grande pero es un buen punto para moverse por esta zona. El primer día lo dedicamos a hacer una ruta de BTT rodeando los 5 valles de la Capadoccia.
La ruta es un sube-baja constante pero muy entretenido y por dentro de los valles de Capadoccia que son increíbles. Contratamos el alquiler y el guía con esta agencia que es 100% recomendable.
El alojamiento que reservamos en Göreme es Roc of Capadoccia, bastante nuevo y muy bien situado. Los precios de los alojamientos no es demasiado caro en Capadoccia y se puede encontrar cosas muy buenas por no mucho dinero.
Otro de los días lo dedicamos a acercarnos a la localidad de Kaymakli para visitar una de las 36 ciudades subterráneas que existe en esta zona. Cogimos un bus de línea que nos dejó en el pueblo de Urgup (21km) y allí cogimos otro que nos dejó en Kaymakli (5km).
Kaymakli es la ciudad subterránea más grande de la Capadoccia, mientras que la de Derinkuyu es la más profunda. Os dejamos aquí toda la información de la ciudad subterránea. El precio de la entrada es de 15TL.
Kaymakli
Kaymakli
Kaymakli
Otro gran descubrimiento en Göreme es la comida. Os recomendamos que probéis de todo (sobre todo la sopa de lentejas). ¡Riquísimo!
La manera más económica de llegar a Laos es a través de Tailandia. Volamos con Qatar Airways de Madrid a Doha, después cogimos otro vuelo hasta Bangkok. En Bangkok cambiamos de compañía para ir a Chiang Rai (norte de Tailandia).
Los trayectos fueron así:
MAD – DOHA (7h)
DOHA – BNK (6:30h)
BNK – Chiang Rai (1:10h)
Vistas espectaculares
Qatar Airways es una compañía estupenda, siempre hemos volado muy bien con ella, aunque en el primer vuelo un poco más estrechos de lo normal. Disfrutamos de unos buenos mantos de nubes.
Picnic Thai
Para ir a Chiang Rai compramos los billetes con Smile Thai, la low cost de Thai Airlines y muy bien, hasta nos dieron un pequeño snack (el bollete espectacular).
Al llegar a Chiang Rai cogimos un taxi (4€) que nos llevó a nuestra Guest House Baan Malai, un sitio estupendo con cama de dos metros y desayuno incluido por 15€ la noche para dos ¡qué más se le puede pedir a la vida!
Como llegamos tarde para visitar palacios y sitios oficiales nos dimos una vuelta por la ciudad y paramos a cenar en un sitio de barbacoas. Resultó ser un lugar espectacular con comida riquísima. Eso sí, salimos con un pestazo increíble. Comida para dos rica, rica con dos súper cervezas por 6€.
Llegar a Luang Namtha desde Chiang Rai es más fácil de lo que nos habíamos imaginado. Los autobuses públicos salen desde la estación de autobuses de Chiang Rai, a 5 minutos andando.
La gente es muy amable y nos ayudó en todo momento.
Cogimos el autobús con destino a Chiang Khong (2h-130THB). Una vez que has llegado hay que coger un tuk-tuk hasta el paso fronterizo (5 minutos más). En la aduana hay que pagar 36$/persona y hay que llevar 1 foto tamaño carnet. Recomendamos pagar en dólares porque hacen mucho mejor cambio. Una vez que se ha superado este trámite, elegimos compartir una furgoneta particular con 2 chicos argentinos ya que no salía mal de precio (13$/pers) y llegábamos 1h antes.
Existe otra opción más barata pero más lenta y es coger un autobús local. Para eso hay que coger un tuk-tuk hasta la estación de autobuses y después coger el autobús que te lleva a Luang Namtha.
Refrigeración made in Asia
Luang Namtha no tiene gran interés si no es para visitar su reserva natural de Nam Ha. Hay muchísimas opciones para poder recorrer esta zona (rafting, bicicleta, trekking, etc.). Nosotros elegimos dos días de rafting y trekking. Reservamos con una agencia que se llama Forest Retreat Laos, en la calle principal hay varias y todas anuncian que hacen ecoturismo, nosotros elegimos esta porque tenía buenas críticas en Tripadvisor y Lonely Planet. Todas las agencias funcionan igual, cuantas más personas se apunten más económico sale. Nuestro pack de dos días solo lo quisimos nosotros y nos salió un poco más caro, 120$ persona, pero muy bien gastados. Incluyó el guía, un ayudante, transporte, comidas, agua y material.
El primer día hicimos kayak. Cada uno en un kayak inflable (aunque eran dobles, pero pedimos ir separados para que fuera más divertido para ambos). Descendimos el río Nam Ha durante 24km, nos dijeron que había rápidos en el trayecto, y efectivamente los había, lo que no nos habían dicho es que eran unos rápidos interesantes. No nos pareció nada fácil, de hecho si nunca lo hubiéramos hecho, habríamos flipado. Imagino que todo cambia en función de lo que llueva y de la estación, pero nosotros pillamos el río fuerte. No hay fotos porque no nos fiamos de no ir al agua.
Primera parada kayak
Fisherman camp
Paramos en tres poblados de diferentes etnias y fue una visita realmente interesante, no es el típico teatrillo para los turistas, de hecho no te hacen ni caso. Tú paseas entre las casas y el guía te va explicando cómo viven. Nos gustó mucho la experiencia, nos quitó el mal recuerdo de Perú que sí fue una pantomima.
Poblado Khamu
Retrato Khamu
Finalizamos el recorrido en nuestro campamento (Fisherman camp). Aquí pasamos la noche para hacer el trekking al día siguiente.
Nuestro hogar en la selva
Nuestros maravillosos cocineros
The Selva Inn
Nos levantamos molidos de dormir en esas «camas», desayunamos y emprendimos el trekking de 5h por el bosque/selva. Y lo mismo, un trekking que dura de verdad 5h y no alargan haciendo tonterías, anduvimos un montón. Como había llovido el suelo estaba muy resbaladizo y dificultaba las bajadas, pero estuvo muy bien.
Trekking entre bambús
Panorámica en medio de la selva
Sudando la gota gorda
Acabamos cansados y satisfechos con lo que contratamos, recomendamos esta agencia para recorrer la reserva natural por ser la actividad muy auténtica y salvaje.