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Nong Khiaw 

Desde Luang Namtha hay dos formas de llegar a Nong Kiaw, en buses regulares: uno hasta Pakmong y luego otro hasta aquí (120.000 kips) o bien pagando un poco más (130.000 kips) e ir en una van directa. Los precios son desde el pueblo e incluyen el tuc-tuc hasta la estación de buses, en la estación de buses siempre será más barato que en el pueblo, pero ir y volver a ella desde el pueblo te cuesta dos tuc-tuc.

Elegimos la opción de ir directos, pero la sorpresa fue buena porque al llegar a la estación no había van directa porque no había suficientes viajeros, así que nos metieron en una que iba a Luang Prabang (muy de juerga de Hugh Hefner – RIP), nos pararon en Pakmong muy a nuestro pesar (trayecto de 5h) y sobornaron a un tipo con una furgo cochambrosa para que nos llevara hasta Nong Khiaw (trayecto de 40′). ¡Llegamos!

Playboy transport

El pueblo es espectacular, hay que sacar un par de días para estar aquí. Es un remanso de paz a las orillas del río Nam Ou. Nos alojamos en Meexai guest house en una habitación con vistas al río (15$/noche).

Nuestras vistas
Nong Khiaw
Atardeceres increíbles

Lo mejor para moverse por la zona sin duda es alquilar una moto. Es barata, rápida y te permite llegar a zonas más alejadas. El precio, 80.000 kips/manual o 100.000/automática.

¡A toooope!

En octubre es la festividad de Bun Awk Phansa y nos acercamos al pueblo de Ban Nakhon(15min.) a ver una carrera de embarcaciones típica.

Regatas

Más tarde, fuimos a visitar la cueva de Phatok, a 10 minutos de Nong Khiaw. Es una visita rápida para completar algún hueco del día. Nada espectacular. El precio es de 10.000 kips/persona.

Motoreta y paisajes
Niños bañándose
Entrando a la cueva

Después nos dedicamos a recorrer las carreteras y visitar las múltiples aldeas q salpican el recorrido. Este sitio merece mucho la pena recorrerlo y gastar un par de días.

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Luang Prabang

Llegamos a Luang Prabang desde Nong Khiaw en furgoneta. El billete cuesta 40.000 kips por persona (4€) y se tarda más o menos 3h, fuimos bastante apretados porque la furgo era mini. Los billetes se compran en la estación el mismo día y si vas en temporada baja, puede que no se cumplan todos los horarios. Nosotros queríamos salir en el de las 9h y como no había gente, nos tocó esperar hasta las 11h.

Al llegar a Luang Prabang, hay que coger un tuk-tuk ya que te deja en la estación norte que está a unos 9km del centro. El precio del tuk-tuk es de 20.000 kips/pers (2€). Hay que negociar que te dejen en tu alojamiento para que no te suelten al principio de la calle principal.

Nos alojamos en Khoum Xieng Thong Boutique Villa, pagamos 108€ por 4 noches. Tiene una buena ubicación dentro de la ciudad, zona tranquila, aunque conociendo ahora Luang Prabang nos gusta más la zona de la ribera del río Nam kham.

La ciudad tiene una calle principal bastante grande donde se concentran las principales atracciones turísticas (un montón de wats, el palacio real, la colina Phousi, el mercado nocturno, etc.) y la zona de ocio más occidental de todo Laos.

Palacio Real
La city

Tuvimos mucha suerte ya que al llegar, coincidimos con la festividad de Boun Ok Phansa. Divertido ver una celebración loca llena de luz y gente, muy buena experiencia.

Monje disfrutando del desfile
Dentro de la fiesta

Al día siguiente alquilamos una moto para todo el día (120.000 kips – 12€) y nos acercamos a ver las Kuang Si waterfalls (29km). Pagamos 2.000 kips (0,20€) por dejar la moto en un parking y 20.000 kips (2€) por la entrada a las waterfall. Antes de llegar al agua, se pasa por un centro de recuperación de osos. Los ves súper cerca y mola ver cómo los cuidan.

Las cataratas son una pasada y una zona de baño muy chula. Merece la pena quedarse un par de horas por las diferentes zonas de baño que hay, pero al ser una zona muy turística, no esperes estar con poca gente, se llena.

Zona de baño
Piscinas de roca
Cascada

Las cenas en el mercado nocturno es algo que merece mucho la pena. Es todo baratísimo e interesante.

Mercado nocturno

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Vang Vieng y Vientiane de paso

Pues como el título dice, han sido ciudades de paso con lo que poco tenemos que contar interesante.

A Vang Vieng llegamos en una mini van como las llaman aquí (son furgos estupendas) desde Luang Prabang. Los tíquets nos costaron 110.000 kips por persona (11€). El precio varía en función de dónde lo compres, así que conviene preguntar en varios sitios.

El viaje es largo, así que hay que asegurarse de pillar buenos sitios y de tomar una biodramina (si te sueles marear) porque hay muchas curvas. El trayecto es de unas 5 o 6h y es muy bonito si no te pilla un día lluvioso como a nosotros. Diluvió todo el trayecto, una pena.

Llegamos a Vang Vieng con la suerte que la van paró en frente del hotel que habíamos reservado (Sabaidee Hotel). No estaba mal, pero seguro que hay mejores opciones. El desayuno mal si no te gustan los fideos o el arroz, poca alternativa occidental.

Como llovía muchísimo nos metimos en el primer sitio que vimos a comer algo, París café creo recordar, tenían una bakery carísima pero con cosas que parecían deliciosas. Cuando paró un poco nos dimos una vuelta por el pueblo y vimos que no era lo que nos apetecía. Mucha oferta para teenager, mucho garito nocturno… definitivamente nos sentíamos fuera de lugar.

La pelu del barrio
Wat Si Sou Mang , Vang Vieng

Al día siguiente y viendo que no despejaba decidimos ir camino Vientiane y ganar un día al planing. El billete a Vientiane en mini van nos costó 35.000 kips (3,5€) por persona y tardamos 3:30h en llegar.

Vientiane carece de mucho interés y solo estuvimos de pasada ya que los buses que iban dirección a Kong Lor solo salen a las 10:00h (no sabemos si era porque estamos en temporada baja). Fuimos en tuk tuk a la estación para preguntar por los buses y tiramos el tiempo porque no venden los billetes por adelantado. Está lejos y hay un tráfico increíble, así que hay que tenerlo en cuenta para cualquier desplazamiento.

En el transporte local

Nos alojamos en el Hemera Hotel, un sitio que cuando lo inauguraron debió ser chulo, pero está muy trasnochado. No nos gustó y el desayuno asqueroso, el peor café de todo Laos. ¡No vayáis!
Paseamos por el mercado nocturno, pero no merece la pena, es muy cutre. No vimos mucho más por tiempo y al ser una gran ciudad los desplazamientos son largos, caóticos y caros.

Cuando la acera es un carril más

Para cenar os recomendamos Khop Chai Deu. Sitio pintón con comida rica y variada.

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Tham Kong Lor & Konglor cave 

Llegamos a este lugar atraídos por la famosa cueva de 7km de longitud y sin saber mucho más del lugar y salimos de él pensando que es una las cosas indispensables de este viaje. Se trata de una zona rural super auténtica, gente encantadora, paisajes increíbles y vida tranquila y relajada, hay que venir aquí.

Llegar hasta el remoto pueblo de Tham Kong Lor lleva mucho tiempo y cansancio. A continuación os explicamos el periplo para llegar hasta aquí:

  • Negociar con un tuk-tuk local para que te lleve a la estación sur de autobuses de Vientiane (50.000 kips/5€ – 9km).
  • Billete a Kong Lor (80.000 kips/8€, 5-6h). Aunque te vendan un billete hasta el pueblo de Tham Kong Lor, lo cierto es que te dejan a 40km del pueblo porque el autobús no puede cruzar un puente estrecho sobre el río y la carretera no está asfaltada.
  • Tuk-tuk desde donde nos dejó el bus hasta nuestro alojamiento (1h – incluido en el precio del billete desde Vientiane).

Transporte a Kong Lor

Llegamos sobre las 17:00h bastante cansados, así que nos instalamos y nos bebimos una cerveza. Nos alojamos en un sitio super chulo pero apartado del pueblo: Spring river resort. Hay cabañas económicas (15$) y otras más sibaritas con vistas al río (45$) pero se coja la que se coja, lo que prima en este sitio es la naturaleza que lo rodea, que está todo impoluto, el buen gusto, comida deliciosa y una atención perfecta.

Cabañas


Al día siguiente nos fuimos a visitar la cueva que es por lo que hemos venido hasta aquí. Un tuk-tuk hasta la entrada cuesta 10.000 kips/persona – 1€ (éramos 4). La entrada al área protegida son 4.000 kips/persona (0,40€) y, una vez que llegas al embarcadero, has de pagar por el recorrido en barca. El precio del bote son 120.000 kips/12€ y son para un máximo de 3 personas, así que interesa ser 3 para repartir costes, porque el bote cuesta eso seas uno, dos o tres.

Entrada a la zona protegida

Una vez pagado, te asignan a un barquero y te dan un chaleco y una linterna por si no tienes, todo incluido en el precio y empieza lo bueno. Es mejor llevar un frontal propio porque las linternas que te dan son una castaña.

Comienza el recorrido cruzando la margen el río en una barca a remos. El trayecto es muy corto, luego hay que recorrer escasos 200m andando hasta que llegas a otras barcas dentro de la cueva (estas ya con motor).

El trayecto de la cueva es espectacular. En cuanto te introduces y pierdes la luz natural alucinas con la magnitud de la cueva. En la parte más alta que pasamos, la altura podía asemejarse a cualquier catedral de una gran ciudad.

Entrada a la cueva

Salida de la cueva

A mitad de recorrido te paran para que hagas un pequeño tramo andando rodeado de estalactitas y estalagmitas. Más adelante nos volvieron a embarcar y proseguimos el recorrido hasta el final de la cueva.

Recorrido a pie

Salimos de la cueva, navegamos un pequeño tramo por el río y nos dejaron en una aldea donde poder hacer un recorrido a otras casas. Cuando terminamos volvimos a la barca y deshicimos el camino hasta el comienzo. Nos encantó, es increíble y al ser temporada baja había muy poco tránsito de embarcaciones. Totalmente recomendable.

Visita a pueblo cercano

Niños jugando

Volvimos andando hasta el hostel para ver a la gente local, las casas, los cultivos de arroz… sin duda un paseo estupendo y precioso. Coincidimos con la recogida del arroz y pudimos observar cómo realizan todo el proceso. Un señora que estaba haciendo low low (el whisky laosiano, que es en realidad un aguardiente de arroz) en la puerta de su casa nos invitó a probarlo, encantadora la mujer. Encontramos en esta aldea a la gente de la que nos habían hablado, nos dejaron hacer fotos de su trabajo, nos saludaban con una sonrisa, un gusto de sitio, la verdad.

Arrozales

Animales y arroz

Arrozales

Recolecta de arroz

Por la tarde nos animamos a alquilar una barca en el hostel para ir a una laguna de agua cristalina que había pegada al río, se notaba perfectamente el contraste del agua azul de la laguna con el agua marrón del río. Nos dimos un baño fresquito y nos gustó mucho recorrer la laguna con la barca, encima solos!

Atardecer

Laguna natural

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Pakse y ruinas de Wat-Phou (Champasak)

Nuestra última parada en Laos nos lleva a la ciudad de Pakse para visitar las ruinas del reino Jemer de Champasak. Según dicen, ruinas a pequeña escala de Angkor pero con mucha menos gente.

Llegar a Pakse en un día desde Kong Lor es posible (aún en temporada baja) pero es un viaje bastante pesado que lleva todo un día. Gracias a que coincidimos en el viaje con una pareja polaca, nos salió más barato y más ameno el viaje y gracias también a la mujer que regenta el Spring River en Kong Lor, que nos explicó cómo hacerlo, opciones… ¡una tía estupenda!

Empezamos cogiendo un transporte privado desde nuestro alojamiento hasta el pueblo de Vieng Kong (50.000 kips -5€- dos personas, 1h). Una vez allí, cogemos un transporte local hasta la carretera general donde pasan los autobuses que bajan desde Vientiane hasta Pakse (50.000 kips -5€- dos personas, 1h).

Pasan autobuses cada poco tiempo y hay que pararlos. No hay que dejarse llevar por la primera elección ya que hay muchos buses sin aire acondicionado, así que mejor esperar a uno que sí lo tenga (100.000 kips -10€- por persona, 6h).

Estos autobuses hacen muchas paradas (demasiadas) así que mejor aprovechar para leer y relajarse. Nosotros tuvimos la anécdota de un tipo que paró el bus y se montó en él y subió su moto al autobús. Todo vale.

Una vez llegamos a Pakse cogimos un tuk-tuk hasta el centro (20.000 kips-10’). Nos alojamos en Pakse Hotel & Restaurant, un sitio chulo y con una buena terraza en la azotea. El desayuno es uno de los mejores que hemos tomado en Laos.

Al día siguiente alquilamos una moto y nos acercamos a ver las ruinas de Champasak (45km). Teníamos muchas ganas de ir a verlas y no desmerecieron absolutamente nada.

Moto en Champasak

El precio de la moto fueron 85.000 kips y tardamos unos 35’ en llegar. Algo que aprendimos durante esta visita a Champasak es que los peajes de las carreteras son gratuitos para las motos, basta con pasar por los carriles de la derecha.

Templos

Camino de acceso

Primer nivel

Guerrero custodiando entrada

Entrar a Champasak cuesta 50.000 kips/pers. y 2.000 kips por la moto. La visita es bastante sencilla y se tarda en torno a 2h dependiendo de lo curioso o lo rápido que se sea. Eso sí, hay que prepararse para sudar y pasar mucho calor. Mejor llevar bastante agua, allí dentro, aunque hay opciones, los precios son bastante caros.

Por la tarde nos acercamos con la moto a ver el golden Buddha que está situado al otro lado del Mekong justo cruzando el puente. Hay 2 entradas, una para los menos perezosos que consiste en subir sus interminables y empinadas escaleras (la recomendamos) y otra que sube la colina por una carretera por detrás de la entrada principal y te deja arriba del todo a la altura del buda gigante y los templos. Es una visita para aprovechar media mañana o completar tiempo que te sobre.

Entrada principal y empinada escaleras

Golden Buda

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Siemp Reap – Angkor

Pues llegamos a Siem Reap, esta vez por avión desde Pakse con Lao airlines, un vuelo corto (1h) en avión de hélices que van como la seda la verdad, tuvimos un vuelo muy tranquilo.

Avión de Lao airlines

En Siem Reap fuimos de barones y nos alojamos en un sitio increíble por eso de disfrutar un poco del lujo de hotel y no de guest house. Estuvimos los 4 días en el Cambana residence y estupendamente, aunque está un poco alejado del centro (cosa que agradecimos después) el hotel tiene servicio gratis de tuk tuk para llevarte, la vuelta ya te la gestionas tú (2$).

El objetivo de Siem Reap son las ruinas de Angkor, hay varias formas de verlas:

  • En tuk tuk: precio medio 15$ todo el día, te esperan y te van llevando de templo en templo.
  • Moto: alquiler más gasolina, seguro que más barato que un tuk tuk, pero nosotros preferimos esta vez colaborar con los “tukteros”
  • Bici: otra buena opción pero hay que tener en cuenta que solo en ir y volver hay unos 30 km más lo que se recorre dentro, el recinto es grande.

Nosotros elegimos tuk tuk y tuvimos la grandísima suerte de coincidir con Mr. Meing Horn, un tipo maravilloso al que regateamos y que después de pasar el día con él le pagamos los 15$ que nos pidió y además, le dijimos que nos llevara de nuevo al día siguiente. Os recomendamos que si vais y decidís contratar tuk tuk le llaméis a él, lo harán sin problema desde vuestro alojamiento, no os arrepentiréis: Mr. Meing Horn – móvil: 092248827. Añadir (855) si se llama fuera de Camboya.

Para ver Angkor se necesitan dos días mínimo. Los tiques se compran en las oficinas, un edificio lejos de las ruinas pero donde te lleva el tuk tuk antes de empezar la visita. Hay opciones diferentes:

  • Un día 37$
  • Dos/tres días 62$
  • Una semana 72$

Nosotros compramos el se dos/tres días (qué dolor$$), el primer día hicimos el recorrido corto y el segundo el recorrido largo, este es el mapa:

Angkor archaeological park

En el circuito corto (el inferior) se ven los templos más grandes y más populares. Son espectaculares pero las ordas de turistas (sobre todo chinos) hacen que sea un poco estresante. No nos imaginábamos para nada que fuera a estar tan lleno de gente, que hubiera tantísimo puesto de venta de ropa, figuras, comida, bebida… se pierde la magia de la que la gente habla, al menos esa fue nuestra impresión y hemos estado en temporada baja.

Aún así, los templos son espectaculares:

Acechado por las raíces

Banteay Kdei

¡Pillado!

Bayon

Bayon

Al día siguiente recorrimos el circuito grande y el templo de Angkor que nos lo dejamos porque se puso a llover bastante. Este templo tiene miles de visitas así que armaos de paciencia. Para subir a la parte más alta hay que guardar cola.

Gemelas con Angkor Wat al fondo

Monjes en Angkor Wat

Ni idea de qué templo es este

Preah Khan

Ta Som

Puerta arbolada de Preah Khan

Dani entre raíces

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Phnom Phen

Nuestra siguiente parada es la capital de Camboya, Phnom Phen. Atraídos por los comentarios de unos amigos acerca de varias cosas que queríamos ver, el palacio real y el museo del genocidio Tuol Sleng – S21 además de hacer alguna compra por los mercados.

El viaje desde Siem Reap lo hicimos en una mini-van (5h-5:30h). En Siem Reap operan varias empresas de transporte y cada una tienen su «estación» de la que salen sus vehículos. Nos costó entender que no había una única estación de autobuses sino muchas dependiendo de qué compañía sea la que hayas escogido para realizar el viaje.

Nosotros optamos por Golden Bayón y no nos gustó nada. En la propaganda te dicen que tiene agua, wifi, etc y, a parte de que no te dan absolutamente nada de lo que dicen, empiezan a cargar las furgonetas como si fuéramos ganado. Las mochilas iban en medio del pasillo junto con cajas de transporte que aprovecharon para llevarlas y no podíamos ni estirar las piernas. No nos gustó nada.

Empresa Golden Bayon

Llegamos en hora y muy cerca de nuestro hotel, Lavanya Hotel. El hostel está bastante bien y está bien ubicado, a escasos 150m del mercado central. El primer día quisimos acercarnos hasta el mercado ruso ya que habíamos leído que estaba bastante bien para hacer algunas compras. El mercado es un hervidero de puestos de comida, de verdura, pescados y de infinidad de antigüedades, etc. Tienen de todo lo que te puedas imaginar pero nos decepcionó bastante en cuanto a la ropa ya que esperábamos encontrarnos réplicas de marcas y lo que había era de muy mala calidad (en ese aspecto el mercado central está mucho mejor).

Phnom Phen es una ciudad mucho más grande que las otras en las que hemos estado y hay que moverse en tuc-tuc para ver la mayoría de las cosas. El precio medio del tuc-tuc es de unos 3$ para desplazamientos medios y de 2$ para los desplazamientos cortos. Para ir a los campos de exterminio te cobran sobre 8$ (regateando).

La visita al palacio real cuesta 8$ por persona. Es una visita que no está mal pero tampoco nos pareció nada del otro mundo. No se tarda demasiado en recorrerlo ya que se ve casi todo por fuera.

Figura

Detalles

Palacio real

El tuc-tuc de camino a la prisión de Tuol Sleng nos costó 3$ regateando un poco. Se tardan poco más de 10′ en llegar. La entrada cuesta 5$/persona sin audioguía y 8$/persona con audioguía. Os recomendamos que cojáis la opción de audioguía ya que, de otra manera, no te enterarás de la gran mayoría de las cosas y lo cuentan fenomenal.

Es una visita para hacer con tiempo, tranquilamente y sin prisas. Es, con diferencia, lo mejor que hemos visto de Phnom Phen. Es una visita dura, a veces cuesta contener las lágrimas pero es una visita obligada y no deja indiferente a nadie.

No queremos dejar más que un par de fotos para que se pueda vivir de una manera más directa esta visita una vez que se esté allí.

Tuol Sleng I

Tuol Sleng II

La siguiente visita nos lleva al mercado central. Este mercado está situado en un edificio con una enorme cúpula en el centro del mismo bastante característica. Se puede encontrar desde productos de tecnología, gafas, relojes, ropa, calzado, etc. hasta comida de todos los tipos y multitud de productos. Como en todos estos tipos de mercados, el precio de salida es meramente anecdótico. Según nuestra experiencia vivida, el precio final suele ser algo superior a la mitad del precio inicial.

Pescados y mariscos

Fruta y verdura

Al día siguiente partimos desde Phnom Phen hasta nuestro último destino: Bangkok. El precio del tuc-tuc al aeropuerto son unos 8$ (está lejos). En líneas generales la capital de Camboya no nos ha parecido una parada obligatoria para visitar cosas salvo por la visita a  Tuol Sleng. Si, como fue nuestro caso, se tiene que coger un vuelo desde allí, es una buena ocasión para visitar la prisión y algún que otro mercado.

 

 

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Madaba – Mar muerto – Karak

Esta vez volamos con la compañía Royal Jordanian. El viaje ha sido bastante bueno (5h) y aterrizamos en la capital de Jordania (Ammán) sobre las 21:00. Lo primero que hay que hacer es sellar el visado de entrada (20 JD/pers.).

Hemos reservado un coche en las oficinas del aeropuerto. Nos dan un C3 bastante nuevo. El precio es de 235$ por 7 días con la compañía Thirfty.

Las indicaciones de carretera en Jordania son un poco liosas y nos cuesta más de la cuenta llegar hasta nuestro hotel de Madaba. La habitación es sencilla pero está bastante limpia.

A la mañana siguiente nos vamos a visitar el mosaico tan bonito que tienen en la iglesia de San Jorge. La entrada nos cuesta 1JD.

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Mosaico

Mabada tiene poco más que ver pero os recomendamos que probéis los baklava de cualquier pastelería de la ciudad. ¡Son alucinantes!

A 20′ de Madaba, se encuentra el Monte Nebo, lugar sagrado para los cristianos, ya que desde aquí divisó Moisés la tierra prometida y (se cree) se escondió el arca de la alianza. La visita en sí se hace a un santuario que hay en la cima del monte que no lleva más de 15′ hacerla.

Desde lo alto se puede ver perfectamente la desembocadura del río Jordán, el mar muerto y, si el día es claro, Jerusalem. Para bañarte en el Mar Muerto hay 2 opciones, playa privada o playa pública. Nosotros nos dirigimos a una playa pública que seguro que es mucho más interesante.

La entrada nos cuesta 16 JD/pers. Es un poco carete pero es una experiencia que hay que vivir. La sensación de flotabilidad en estas aguas no dejará indiferente a cualquiera. Hay que tener cuidado con el sol ya que al haber tanta concentración de sal, uno se quema con más facilidad. Hay unas piscinas en el recinto las cuales vienen fenomenal para quitarte la sensación de sequedad en la piel después del baño salado.

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Mar muerto

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Flotando

Seguimos camino y nuestra siguiente parada es Karak para visitar el castillo de los templarios y las catacumbas. La entrada cuesta 1JD y es una buena opción para hacer una parada y estirar las piernas.

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Catacumbas

A 2h de Karak se encuentra nuestro siguiente destino, Dana. Después de 4h de coche desde que hemos empezado el día llegamos a este paraje que, aunque pueda parecer lunar, tiene muchísimo interés turístico y una de las joyas secretas de Jordania.

Llegamos bastante tarde al hotel y solo podemos cenar algo e irnos a nuestra interesante habitación.

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Habitación

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Zona de cena

 

 

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Reserva Natural de Dana

Dana es la mayor reserva natural de Jordania. La Reserva Natural de Dana, se estableció en 1989 y está administrada por la Royal Society for the Conservation of Nature of Jordania (RSCN).

Este valle de 320 kms² de extensión, que forma parte del sistema del Gran Rift, se encuentra a medio camino entre el Mar Muerto y Petra y es una de las joyas desconocidas de Jordania, pues acoge una gran diversidad de hábitats naturales y vida salvaje, en principio inesperada en un país que el tópico tacha de completamente desértico.

Nuestra idea es recorrernos esta preciosa parte de Jordania con alguno de los trekking que hay donde poder ver el entorno y disfrutar de las maravillosas cosas que lo rodean.

Desde el punto de información, salen unos transportes abiertos donde dejan en un campamento y es el inicio de todos los trekking. El precio, 14JD.

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Transporte entrada

Al llegar al campamento, elegimos uno de los trekking que hay señalados. Subimos una montaña y la rodeamos para luego descender y regresar al campamento. En total hemos andado unas 2h. El lugar es una pasada y merece la pena echarse unos paseos por aquí.

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Un vistazo

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Colibrí jordano

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Dana

Aprovechamos para comer en el campamento mientras que vuelve la caminoneta que nos deje de vuelta en el centro de visitantes. A las 13:30 hemos terminado la visita y aprovechamos para irnos directamente a Petra, nuestro siguiente destino.