El billete de avión lo hemos comprado con Lufthansa, con escala en Múnich. El vuelo desde Munich ha durado más de 11h donde dormir es más que una recomendación si no quieres pagar las consecuencias al llegar a Tokio, esta ciudad requiere más atención de lo normal en el primer contacto.
Saliendo del aeropuerto
Nada más llegar al aeropuerto de Haneda nos hemos dirigido a las oficinas del JR Pass a recoger los que habíamos comprado online desde Madrid.
También nos hemos pasado a coger el pocket wifi que habíamos reservado para el viaje, hemos reservado el pocket wifi 21 días y nos ha costado 89€. Al finalizar el viaje se devuelve en cualquier buzón postal, incluso en el del mismo aeropuerto. Es muy cómodo porque el sobre de devolución te lo dan, no tienes que hacer nada extra.
Para estos trámites hemos decidido crear una entrada a parte para contaros nuestra experiencia y ayudaros a dar menos vueltas por el aeropuerto.
Desde la misma oficina de JR EAST nos han reservado algunos asientos de los billetes de tren que íbamos a necesitar para llegar a la ciudad de Asahikawa. Por estas fechas, conviene ir con algo de antelación ya que los trenes están hasta arriba y encontrar sitio puede ser tarea complicada.
Billete Tren
Después de bastantes horas de viaje y varios trenes, hemos llegado a nuestro destino a las 23:30. Para la primera noche hemos reservado este hotel en Asahikawa.
La razón para venir hasta Hokkaido fue principalmente hacer trekking por los alrededores del PN de Daisetsuzan y tomar nota (quizás para hacer una escapada en invierno).
El viaje desde Tokio puede llegar a ser un poco pesado ya que, en temporada alta, hay muy pocos asientos disponibles para reservar en los shinkansen y puede que te toque ir de pie todo el trayecto. Por eso, recomendamos reservar asiento con antelación por lo que pueda pasar.
Esta zona del norte de Japón es la más deshabitada y una de la más extensa del país. Es un paraíso para los que (como a nosotros) les encanta la montaña y las zonas verdes. En invierno presumen de recibir cada año más de 14 metros de nieve. ¡Un paraíso!
Para llegar hasta el PN de Daisetsuzan, hemos cogido un bus en la estación de JR de Asahikawa. El precio del billete son 1.450¥ (solo ida) y tarda 1:30h aproximadamente.
Los billetes se compran en los bajos al lado de un supermercado Lawson, justo al salir de la estación a la derecha y el número de parada del bus es el 9. También se puede pagar el billete directamente al conductor una vez haya finalizado el trayecto.
Compra tickets busHorario busesParada de bus
El camino hasta Asahidake Onsen es muy chulo y se nota que ya nos vamos adentrando en zona con mucha vegetación. El camino es de un verde espectacular con millones de árboles a ambos lados de la carretera.
La última parada de bus es Asahidake rope station, que es un teleférico donde parte la ruta para ver la fumarolas del monte Asahi-Dake (2.291m) y la posible ascensión al mismo.
Asahidake OnsenRuta mirador
Desde el teleférico se pueden iniciar varias rutas, pero si no llevas información, antes de llegar al teleférico, a la derecha, te puedes informar en un Information center. Esta es zona de osos así que hay que extremar la precaución y seguir los consejos básicos que te dan en La Oficina de información.
Aquí os dejamos un mapa con algunas de las rutas que se pueden hacer y un enlace a la ruta que nosotros hicimos. Nos parece muy completa ya que hicimos una ruta circular viendo las fumarolas, ascendiendo el monte Asahi-Dake y vuelta por detrás hacia donde te deja el teleférico.
Nos alojamos en una pasada de camping situado a unos 400m antes del teleférico. Esta es la opción más económica que hay por la zona. Lo demás son precios astronómicos y verdaderamente prohibitivos. La tienda la alquilamos allí, nos dieron también unas esterillas gigantes para el suelo que nos vinieron de maravilla. Dos días de camping con tienda incluida (las esterillas de regalo) 2.500¥.
Camping AsahidakeNaturaleza
No esperéis unas instalaciones de primera puesto que no tienen bungalows ni un sitio donde guarecerse o comer, solo disponen de un sitio para cocinar impoluto, eso sí, y unos baños sin duchas, solo lavabos e inodoros.
Importante, este camping no tiene página web, así que para reservar, solo por teléfono y como casi no hablan inglés, hay que armarse de paciencia hasta llegar a entenderse. Eso sí, son tan majos, que hasta que no se enteran bien de lo que necesitas, no cuelgan.
El siguiente punto a visitar es Sapporo.
SAPPORO
Esta ciudad no destaca por nada en particular, así que, si no pilla de paso, nosotros no la recomendamos. En nuestro caso vino bien para no hacer el viaje de vuelta tan largo.
Visitamos el Museo de la cerveza, que es gratuito y te da una visión de la evolución de la marca, en la planta inferior hay un bar donde degustar varios tipos de Sapporo. La visita es corta y el museo más bonito por fuera que por dentro.
Museo de la cerveza Sapporo
Nos dimos una vuelta por la ciudad visitando los lugares que recomendaba la Lonely Planet y un poco más, porque llegamos al río que está a las afueras, lugar donde los habitantes de la ciudad hacen deporte y pasean.
Lo que sí no hay que perderse ya que estás en la ciudad es el ramen que hacen en el callejón Ganso Yokocho, concretamente al final, hay un sitio pequeñito donde una mujer hace un ramen con almejitas increíble.
El viaje que hemos hecho para llegar a Takayama desde Sapporo ha sido realmente duro. Demasiados trenes y una pena haber perdido tanto tiempo en transporte pero es lo que hay para poder ver todo lo que tenemos pensado hacer.
La zona de Alpes japoneses es alucinante y es recomendable en todos los sentidos. Hemos visitado 3 zonas que pasamos a resumir:
SHIRAKAWA-GŌ
La aldea de Shirakawa-go es famosa por ser uno de los pueblitos que albergan casas de estilo tradicional gasshō-zukuri con los tejados fabricados con paja y que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995.
Desde Takayama es muy sencillo llegar. Hay que coger un bus directo que sale frecuentemente de la estación y se tarda apenas 1:15h.
Se puede llegar a este pequeño pueblo desde muchos sitios. Os dejamos un horario de los buses desde todos los puntos que conecta.
Horarios buses a Shirakawa-gōMapa del pueblo
Este pueblo es simplemente fantástico pero tiene un lado negativo y es que somos demasiados los turistas que queremos verlo y algunos somos más ruidosos y molestos que otros (a saber). Si vais con tiempo suficiente, os aconsejamos subir a Shirakawa-gō en el último bus del día y quedaros a dormir en el pueblo para poder ‘tenerlo’ para vosotros solos, al menos durante unas horas.
ToriTemploCasa tradicionalTablillasinterior casa tradicionalShirakawa-gō desde lo alto
TAKAYAMA
El pueblo de Takayama, además de ser un punto perfecto como base de operaciones para poder visitar varios lugares imprescindibles de los Alpes japoneses, es una maravilla y también merece ser visitado. El ‘old town’ es una pasada y seguro que os sorprenderá.
Como en Shirakawa-gō, lamentablemente tiene mucho turismo y puede que por determinadas calles no parezca realmente interesante.
TemploFuentePagodaDesde la estación de Takayama se puede ir a diferentes sitios interesantes como Kamikochi y Shirakawa-gō. Para estos 2 sitios es mejor comprar los billetes de ida y vuelta para que salga algo más económico. En el caso de Kamikochi, el billete es válido durante 6 días, así se puede planificar mejor la estancia allí.
KAMIKOCHI
Paraíso natural rodeado de multitud de montañas de más de 3.000m. El sitio perfecto para hacer rutas de montaña (si el tiempo te lo permite). Este enclave único se encuentra a unas 1:45h de Takayama.
Hay que coger 2 buses, el primero te obligará a bajar en la parada de Hirayu Onsen y luego tomar otro bus de 25′ escasos que te dejará dentro del parque.
Hay multitud de rutas para hacer. Nosotros os remitimos siempre a llevar alguna ruta con GPS si queréis que se salga de lo normal. Si por el contrario queréis hacer lo ‘standard’ os valdrá con seguir el reguero de gente o seguir el curso del río.
La ruta más fácil y sencilla para evitar llevar mapas transcurre por la vereda del río hasta una laguna (de pago). Son 3,5 km de ida y se vuelve por la otra vereda del río otros tantos kilómetros.
En la zona de Kamikochi hay muchas opciones de comida rápida y algún restaurante que otro para la multitud de turistas.
Que no os eche para atrás tanta gente, el lugar merece mucho la pena.
Ruta por KamikochiKamikochiRíoDe rutaCon «Fran de la jungla»
En el caso que queráis alojaros en algún refugio de montaña, os dejamos los teléfonos de los mismos (y lo que cuestan) en función de la ruta que queráis hacer.
Kioto es una ciudad grande que a pie es inabarcable, por eso elegimos visitarla en bici (y porque nos gusta mucho montar en bici, ¡claro!). Hay varios sitos para alquilarlas, pero seguro que en tu hotel u hostal las alquilan. Nosotros las alquilamos en el nuestro por 500¥ al día cada una. Si lo de ir en bici no te convence hay muchos autobuses que te acercan a cualquier lugar de Kioto, de hecho, hay buses que te dejan en los monumentos más importante de la ciudad (los carteles están en inglés). Cada viaje de bus cuesta unos 230¥, pero hay pases diarios por 600¥.
Moverse en bici por Kioto es fácil. Se puede ir por la acera o por la carretera. En las calles comerciales o muy turísticas está prohibido (hay señales en el suelo que lo indican) y, o bien, la aparcas en los parkings habilitados para bicis (no se puede dejar en cualquier lado) o caminas con ella de la mano. Los parking de bicis suelen ser gratis la primera hora o primeras tres horas (depende de lo turística que sea la zona). Luego suele costar 200¥ por bici ¡ojo con los parking cubiertos! Tienen horario y cierran con tu bici dentro (a nosotros nos pasó).
En bici por las calles de Kioto
Los japoneses conducen por la izquierda y, por tanto, si vas por carretera hay que ir por el carril indicado y si vas por la acera también hay que ir por la izquierda. Los japoneses son muy ordenados en absolutamente todo así que todos se colocan como es debido y donde fueres… haz lo que vieres.
Para que sea más sencillo, dividimos Kioto por zonas:
SUR Y ESTE DE KIOTO
Nuestro hostel no estaba bien ubicado, así que todo nos pillaba bastante lejos.
Empezamos por uno de los sitios más emblemáticos de Kioto, el Fushimi Inari-Taisha. Santuario sintoista con su ascensión al monte Inari-san entre cientos de toriis de color rojo intenso. Las imágenes que acostumbramos a ver de este sitio nada tienen que ver con la realidad, porque bonito es, pero hay cientos de personas además de ti que hacen que los primeros metros de subida sean agobiantes. Según se va subiendo la gente va desapareciendo y es mucho más agradable ¡y hasta te puedes hacer una foto tú solo! Así que ten paciencia y espera a hacer las fotos arriba.
La subida es de unos 4 kilómetros y además de las toriis hay pequeños templos y fuentes muy bonitas donde descansar un poco del calor.
Por lo que nos han contado visitar el santuario por la tarde a última hora puede ser una gran idea, no hay apenas gente y se encienden las luces del trayecto. Seguro que las fotos son mucho más bonitas con esa luz.
SaltoriiToriis del Fushimi Inari-Taisha
Después del Fushimi Inari-Taisha visitamos el templo budista Tōfuku-jiporque la guía decía que era espléndido, pero a nosotros no nos lo pareció. No está mal, pero si no hay mucho tiempo, mejor saltárselo. Hay que pagar 400¥ por ver el jardín (que es bastante pequeño) y en verano pierde interés por estar el musgo seco y otros 400¥ por ver el puente.
Tōfuku-jiDetalle de jardines
El Kiyomizu-dera es otro templo budista que visitamos (en Kioto otra cosa no, pero templos hay para ver varios días). Está plagado de gente vestida de forma tradicional haciéndose fotos y resulta divertido verlo. Hay un recorrido hasta una pagoda enorme de color rojo muy chulo si accedes al interior del templo. La entrada son 400¥.
Kiyomizu-deraPagodaTodos se hacían fotos aquí ¡no íbamos a ser menos!
Dejamos las bicis aparcadas en uno de los parkings habilitados para ello y nos movimos por el barrio de Gioncaminando. Es muy turístico, está lleno de gente, pero es muy bonito caminar por los callejones como el Ponto-chō ideal para ver a las geishas y maikos. También es la zona comercial, así que se pueden hacer algunas compras.
Gion al atardecerDetalle de establecimientoCallejón de Gion
Otro sitio de compras es el mercado de Nishiki, una especie de galería interior con muchos puestos y tiendas de todo tipo: comida, artesanía, regalos, ropa, productos de higiene, hay de todo y hay mucha gente paseando, comprando y comiendo, así que ármate de paciencia.
Mercado de Nishiki¡Hasta hay un pequeño templo en el mercado!
Si te da la hora de cenar o de comer, cerca del mercado hay un restaurante especializado en ramen que se llama Ippūdō. Lo verás enseguida por la cola que hay para entrar. Nosotros esperamos como media hora para cenar, pero mereció la pena. Estaba muy rico, aunque no llega al nivel de Sapporo, el de allí fue excepcional.
Ramen y gyozas deliciosas
NORTE Y OESTE DE KIOTO
Seguimos con las bicis recorriéndonos la ciudad. En el oeste visitamos el bosque de bambú de Arashiyama. Este bambusal se ve en poco tiempo, es una subida rodeado de cientos de troncos de bambú. Es muy bonito, pero no estás dentro del bosque, vas por un paseo cuesta arriba y los vas viendo a los lados. La entrada es gratuita.
BambusalAutofoto en el bambusal de Arashiyama¡¡Mira hasta dónde crecen de alto!!
Después de Arashiyama nos dirigimos a visitar el templo de Kōtō-in, pero resultó estar cerrado al público por reformas. Estará cerrado hasta el 31 de marzo de 2019.
El Palacio Imperialnos pillaba de paso, así que entramos a los jardines que le rodean por dar un paseo más fresquito en la bici. No sabíamos que se podía entrar al palacio, pero para nuestra sorpresa sí y además de ser gratis, había poca gente. Nos gustó mucho, no sé si porque no estaba en nuestros planes o porque se estaba tan a gusto que lo disfrutamos más. Es muy impresionante, merece una visita.
Jardines palacio imperialInterior del Palacio ImperialJardines del Palacio
El castillo de Kioto, el Nijō-jō, es otro de los imponentes monumentos de la ciudad. Rodeado por un foso y un muro elevado hacen que el interior sea todo un misterio. La Entrada son 600 yenes y requiere un buen rato para verlo completamente porque además del palacio, los jardines que hay alrededor son muy bonitos.
Nijō-jōEn la super puerta de entrada (con intruso en la foto :))
Desde nuestro punto de vista, de los templos más bonitos de Kioto está el Kinkaku-ji, el famoso pabellón dorado. Es un templo precioso, pero no solo por la arquitectura en sí, lo es además por los jardines que le rodean. Al ser tan bonito estará repleto de gente, así que conviene no coincidir con los autobuses de chinos. A medio día o antes del cierre es buena hora.
Templo doradoEl templo de cerca
Después de este templo nos gustó mucho el Hōnen-in, es pequeñito, es tranquilo y recibe pocas visitas. Es perfecto para descansar un poco de las multitudes y disfrutar de los sonidos del bosque que está pegado a él. Además tiene un cementerio muy interesante.
CementerioJardín zen
Continuamos nuestra ruta en bici por el sendero de los filósofos o de la filosofía, un agradable camino al lado de un arroyo que se puede hacer tanto a pie como en bici. Al final del sendero de los filósofos vimos el último templo del día, el Eikan-dō, un bonito templo budista con unos jardines y estanque increíbles.
Terminando el sendero de los filósofos
Como resumen, Kioto tiene más de mil templos budistas y 400 santuarios sintoístas, así que hay que elegir los más bonitos en función de los días que se vaya a estar. También es interesante pasear por el río por las tardes, donde la gente local y los turistas se sientan en las orillas para ver atardecer, pasear por las calles de Gion e ir despacio en los jardines zen que son una auténtica maravilla. Mucha gente utiliza Kioto como centro de residencia para visitar Nara, Himeji u Osaka, pero desde nuestro punto de vista, Kioto merece varios días de ir despacio, es una ciudad estupenda para visitarla sin prisa.
Kioto al atardecer
Aunque pilla retirado, no queríamos dejar de recomendar este sitio para comer sushi barato y de buena calidad. No sabemos cómo se llama porque todo está en japonés, pero os dejo la web para que lo localicéis: www.kura-corpo.co.jp. Está muy bien de precio y te lo pasas genial con la cinta transportadora de comida.
La visita a Nara la hemos preparado desde Kioto y es la mejor opción ya que se llega en menos de 1h y se puede hacer perfectamente como visita de día.
Nara tiene 8 monumentos patrimonio de la Unesco y, por encima de ellos, el gran buda (Daibutsu) del Tōdai-ji. Rivaliza con el monte Fuji y el pabellón dorado de Kioto (Kinkaku-ji) por ser el monumento más importante del país.
Otro de los atractivos turísticos de Nara es que viven montones de ciervos salvajes por los parques y entre los templos. Puede parecer muy exótico para la mayoría de personas pero a nosotros nos dio un poco de pena porque han perdido completamente el instinto salvaje ya que son alimentados constantemente con galletas que venden en numerosos puestos.
Ciervos por los parques
A pesar de esto, es curioso verlos campar a sus anchas por todos los lados.
Un observador
El mayor atractivo de Nara (para nosotros) sin duda es el templo de Tōdai-ji. Se accede a él por una imponente puerta de madera con dos estatuas de guerreros a los lados. El Tōdai-ji es el edificio construido en madera más grande del mundo. Realmente es imponente.
El gran buda mide más de 16m de alto y se compone de 437 toneladas de bronce y 130kg de oro. De ahí que se la considere como una de las estatuas de bronce más grande del mundo.
Detrás de la figura del gran buda hay una columna de madera con un agujero en la base y dice la leyenda que si se consigue pasar a través de él, alcanzarán la iluminación. Como nota os decimos que el agujero equivale a un orificio nasal de la estatua.
Tōdai-jiGran budaFiguras de madera
Nara es un destino muy visitado por miles de turistas y, aunque el entorno es fantástico, puede desmerecer un poco la visita ya que conseguir fotos, pasear en silencio y disfrutar del lugar se hace un poco complicado.
Hemos planteado esta etapa con menos prisas por lo que llegamos a dormir a la ciudad de Himeji para ver a primera hora el castillo que lleva su nombre y poder quitarnos las aglomeraciones y las masificaciones de visitantes.
La ciudad no merece mucho la pena salvo por el castillo y los jardines anexos a él. No recomendamos parar más de medio día a no ser que os pille de paso hacia otro sitio y queráis hacer una parada técnica como fue nuestro caso.
La entrada al castillo cuesta 1.040¥ por persona con la entrada incluida para los jardines. El castillo es más impresionante por fuera que por dentro pero merece mucho la pena la visita. Es bastante impresionante y seguro que no os dejará indiferentes.
Castillo de HimejiVistas desde el interiorDesde abajo
La entrada a los jardines cuestan 300¥ por separado pero, como hemos dicho antes, se pueden adquirir junto con la entrada principal del castillo.
La visita a los jardines es bastante gratificante después del intenso calor que se pasa en la zona del castillo. Es una visita rápida y muy chula.
Estanque principalVistas desde los jardines
Nuestra siguiente parada ha sido la isla de Miyajima. Desde Himeji tan solo se tarda 1h hasta Hiroshima en shinkansen y otra hora más en tren local hasta Miyajimaguchi. Después hay que coger el ferry (válido con JR Pass) que tarda apenas 15′ de trayecto con una frecuencia de 10′.
En Japón está todo muy bien indicado así que no os preocupéis porque se encuentra todo fácilmente.
La isla de Miyajima nos ha sorprendido gratamente y creemos que (para disfrutarla a tope) se debe de dormir en ella. Cuando todos los turistas nos vamos de la isla queda un ambiente realmente tranquilo con unas puestas de sol alucinantes y se puede disfrutar de la calma del lugar y de las vistas tan buenas que ofrece.
Puesta de solTorii
Como dato, la isla se vacía en cuanto cae la noche de personas y de locales abiertos con lo que cenar queda reducido a unas pocas opciones.
Al día siguiente hicimos la ascensión al monte Misen. Hay varias opciones de ascensión y bastante fáciles. Nosotros optamos por una ruta circular subiendo por el camino que parte desde el teleférico y bajando por el templo Daishoin. Hay que llevar agua porque se suda de lo lindo. El camino está fenomenalmente indicado y perderse es casi imposible. Nosotros tardamos apenas 1:30h en subir y 1h en bajar.
Con sus más de 2,7 millones de personas, Osaka se erige como una de las ciudades más grandes y cosmopolitas de Japón. Según la Lonely Kioto era la ciudad de los nobles y Tokio la de los saturáis, Osaka es considerada la ciudad de los mercaderes.
Una de las cosas que nos ha llamado la atención nada más bajarnos del tren y entrar en el metro, es que en hora punta hay una vagón especial para mujeres y así evitar los roces ‘fortuitos’.
Estaba en horario permitido
No es una ciudad que vayamos a recomendar porque, sinceramente, no nos atrajo demasiado pero en nuestro caso nos vino bien como parada técnica. Si no te queda más remedio, merece la pena perderse entre las luces de neón de las calles comerciales de Dotombori.
Osaka de díaOsaka de noche¡Pillados!
Si hay algo más de tiempo no está mal visitar el castillo de Osaka (Osaka-jō). La entrada cuesta 600¥ y se puede combinar con los jardines.
El castillo está chulo pero (a nuestro juicio) mucho mejor el de Himeji.
Castillo de OsakaOsaka-jō
Otra visita que se puede hacer es el templo O-hatsu Ten-jin. Está oculto entre los rascacielos de Umeda y tiene más de 1300 años de historia. En este templo se encuentran las estatuas de 2 enamorados (O-hatsu y Tokubei) que se suicidaron al no poder estar juntos, prefirieron morir y vivir su amor en el más allá.
Ya veis, a los japoneses les encantan este tipo de historias.
Estatuas de O-hatsu y TokubeiEstos todavía tienen mucho que contar…
Una de las mejores cosas que tiene Osaka y por la que es bastante conocida es por preparar unos okonomiyakis de muerte. A nosotros nos aconsejaron este restaurante cerca de Namba y fue todo un acierto.
Okonomiyaki estilo HiroshimaEkonomiyaki estilo Kansai
Llegamos a Kōya-San desde Osaka en apenas 2:30h tomando el tren desde la estación de Namba. El billete cuesta 1.260¥/persona, no es válido con el JR Pass para esta zona. Es bastante fácil llegar hasta Kōya-san en parte por la cantidad de turistas que venimos (bastante menos que a otras partes de Japón) y en parte por lo bien que señalizan todo los japoneses ¡qué gusto!
Kōya-san es conocida por albergar la cuna del budismo shingon en Japón. Todo lo que se respira en este sitio es tranquilidad, armonía y vegetación. Hasta la manera de llegar a Kōya-san es peculiar.
En la estación de Gokurakubashi finaliza el tren que te trae desde Osaka, después hay de coger un funicular que te sube hasta lo alto de las montañas. El entorno es todo vegetación, hay enormes árboles hasta donde alcanza la vista.
La temperatura en Kōya-san es bastante inferior a la de Osaka, Kioto, etc., mucho más agradable y fresquita que incluso hace necesario algo de manga larga por la noche.
Funicular a Kōya-sanVistas durante la subida
En Kōya-san hay cientos de templos que seguro serán del agrado de mucha gente pero nosotros solo nos hemos centrado en 2 enclaves de esta zona:
Complejo Danjo Garan.
Cementerio Oku-no-in.
COMPLEJO DANJO GARAN
Espléndido complejo lleno de pagodas y templos rodeados de cedros centenarios y un olor a incienso maravilloso. Se accede a él a través de un enorme portón llamado Chu-mon de color rojo.
La pagoda central (Konpon Daito) también merece especial atención. Mide 50m de altura y es el centro de la flor de loto del mandala que forman las ocho montañas de Kōya-san.
El salón principal (Kon-dō) se usa para importantes ceremonias budistas. En él se consagra la estatua de Yakushi Yuorai como la deidad principal.
Os recomendamos que recorráis este complejo (además de por el día) por la noche con las luces encendidas. Es mucho más bonito que por el día y no hay nadie.
Uno de los templos del complejoBosque de cedros alrededor de los templos
CEMENTERIO OKU-NO-IN
Uno de los puntos más espirituales de Japón, rodeado por un bosque y miles de lápidas a cual más interesante. Algunas llenas de musgo, otras comidas por la vegetación y otras, simplemente escondidas.
Los budistas más importantes de Japón yacen aquí o, al menos (y según su creencia) una parte de su cabello para asegurarse una buena posición cuando Miroku Buda (el buda del futuro) llegue a la tierra.
Como enclaves principales está el sando (camino de acceso) con cientos de cedros centenarios que se elevan ubicándose a lo largo de 2km hasta el Mausoleo de Kobo Daishi (o Kukai).
El puente Gobyo-no-hashi es el puente que precede al mausoleo de Kobo Daishi. Es una costumbre que los visitantes se arreglen y hagan una profunda reverencia antes de entrar ya que se cree que Kukai sigue vivo en el mausoleo.
El mausoleo de Kobo Daishi se encuentra al final del complejo y es el centro espiritual del budismo en Japón. La entrada es gratuita.
A la salida del mausoleo se encuentran las estatuas en referencia a Asekaki Jizo. Los devotos le echan agua por encima de las estatuas ya que se cree que sudan porque sufren las penas deliberadamente en vez de las personas.
Dato importante: como hay tanta humedad en este sitio hay muchos mosquitos, mejor ir en pantalón largo si eres de los que sufren picaduras.
Espectaculares figuras en el cementerioLos cedros enormesCuando empieza a atardecer encienden las lucesLa vegetación no perdona
Lo mejor de Kōya-san es que es muy común alojarse en uno de los muchos templos budistas que hay. Nosotros escogimos el Yochi-in temple, un ryokan genialmente decorado y regentado por unas simpatiquísimas monjas.
Compartimos la cena y el desayuno típico del templo, así como sus horarios. Como muestra, la cena se sirve a las 17:30 ¡¡de la tarde!! Es un alojamiento caro cuyo precio se puede rebajar si no contratas la cena y el desayuno. Nosotros nos dimos el lujo por tener la experiencia completa y la verdad, es que merece la pena.
Entrada del Yochi-inNuestra habitación con té de bienvenidaLa cena ¡es todo tan bonito!
La Kumano-Kodo es una ruta de peregrinación parecida al camino De Santiago (de hecho están hermanados) que teníamos ganas de hacer aunque solo fuera una pequeña parte ya que los paisajes son una pasada.
La ruta tiene numerosas variantes para poder empezarla por donde se quiera y según el estado de forma y el tiempo que se tenga se puede optar por una de ellas u otras.
Nosotros hemos decidido acercarnos hasta el pueblo de Kii-Katsuura para hacer una pequeña parte de la ruta desde aquí recomendado por unos amigos. El pueblo de Kii-Katsuura no nos gustó demasiado pero es una buena base para hacer otras cosas desde él.
Como destacable, visitamos la lonja de pescado que se realiza en la zona del puerto los días señalados (depende del calendario) desde las 7:00 hasta las 8:00. Es curioso y los atunes que hay son enormes pero nos pareció un poco descafeinado. Para rellenar algún hueco no viene mal. No cuesta dinero verlo pero nosotros lo vimos detrás de unas redes.
Lonja de Kii-Katsuura
La parte de ruta de la Kumano Kodo que hicimos parte desde Hongu-Thaisa. Fuimos en tren hasta Shingu y desde allí un autobús 1 hora más.
Japón está llena de vegetación. No nos cansamos de ver continuamente bosques infinitos de cedros, pinos rojos y arces hasta donde alcanza la vista.
Todas las rutas en Japón están exquisitamente señalizadas y no hay el mínimo error de pérdida o, al menos, esa el la experiencia con la que nos volvemos.
Tuvimos que variar un poco el recorrido ya que el último tifón que pasó por el país dejo los caminos cortados por derrumbes de árboles, etc. Al final hicimos una etapa lineal de unos 20km.
Hay muchos peregrinos por el camino y muchas máquinas de vending para poder aprovisionarte de líquido y algún que otro puesto estratégico que sirve comida.
CaminoRodeados de cedrosBosques infinitosPeregrinos
En el pueblo de Honsu-Thaisa hay un onsen público bastante apañado que viene fenomenal para la recuperación después de la caminata aunque no apetezca demasiado con el calor que hace.
En Kii-Katsuura no podemos dejar de recomendar la buena comida que tienen. El atún es el rey de todos los platos pero tienen infinidad de delicias (sobre todo del mar) con las que deleitarse.
Fuimos a cenar un día a una Izakaya recomendada por unos amigos y la verdad que ha sido una de las experiencias del viaje, tanto por la calidad de la comida como por el trato recibido. ¡Nos encantó!
Como el mayor icono de Japón que es, no se puede uno ir del país sin ver el monte Fuji pero si además decides subirlo la experiencia será mucho más gratificante. Por temas de logística decidimos optar por hacerlo desde Tokio y realizar la ascensión en el día.
Hay mucha gente que dice que lo mejor del mt. Fuji es ver amanecer desde la cima pero nuestra opinión es totalmente diferente ya que te pierdes las horas de luz de la ascensión que (creemos) que es muy bonita. Pero esto va a gustos de cada uno.
Habíamos leído que la Yoshida trail era la ruta más masificada de gente de las 4 y decidimos realizar la ascensión por la que se atraviesa más bosque y, según nos informamos, la más verde : Subashiri trail.
Para realizar la ascensión en el día, tuvimos que salir temprano de Tokio (ya estábamos sin JR Pass). El billete hasta Gotemba (vía Kozu) nos costó unos 4.540¥ i/v por persona y se tardan aproximadamente 2h en llegar. Una vez en Gotemba se ha de coger el bus nº5 que te deja en la 5ª estación de Subashiri. El billete fueron 2.060¥ i/v por persona.
Estos son los horarios de los buses desde Gotemba.
Todas las rutas del mt. Fuji están divididas en 10 estaciones en las cuales hay uno o varios refugios donde poder descansar, comer o incluso pernoctar (dependiendo de los planes de cada uno).
Para todas las rutas de ascensión, existen servicio de autobuses que te dejan en las 5ªs estaciones correspondientes.
La ruta Subashiri se une con la ruta Yoshida a partir de la 8ª estación, por lo que se notará mucha más afluencia de gente a partir de este punto.
Punto de partidaPrimeros metros
Aquí os dejamos un detalle de la ascensión y el track gps.
Los primeros metros de la ruta los hacemos bastante rápidos ya que tenemos hora tope de bajada para coger el último bus que sale de la 5ª estación a las 18:45.
El paisaje es realmente bonito al ir atravesando un frondoso bosque y la vegetación es abundante.
Atravesando el bosqueLa niebla acecha
A partir de la 7ª estación el paisaje cambia radicalmente y lo que antes era vegetación pasa a ser un paisaje lunar lleno de piedras y arena volcánica. Alguna que otra planta se deja querer ver por este tipo de hábitat.
A medida que vamos subiendo, los precios de las bebidas, los alimentos e incluso los baños se va disparando exponencialmente. Recordad que si tenéis ganas de ir al baño, hacedlo lo más abajo posible, jeje.
Próximos a los 3.000m
Una cosa muy importante a tener en cuenta es la meteorología, así como el cambio de temperatura. Conforme crece la altitud, la temperatura va bajando radicalmente sobre todo a partir de los 2.800m y llega a hacer bastante frío por lo que hay que ser previsor.
En agosto, casi todos los días están nubosos o lloviendo por culpa de los numerosos tifones que entran por el pacífico y, al ser esta la parte más elevada del país, van a parar casi todas las nubes por lo que es bastante fácil que os encontréis niebla en la cima como fue nuestro caso. Además, en la cima suele soplar mucho aire y la sensación térmica es bastante más baja que lo que pueda marcar el termómetro.
¡Prueba conseguida!
La bajada se realiza por un camino más directo que la subida pero donde hay grandes cantidades de arena volcánica en el camino. Esto es una ventaja para poder bajar rápidamente pero, por contra, aumenta el riesgo de resbalones y/o caídas involuntarias con lo que hay que poner más atención.
Iniciando la bajadaÚltimos tramos de bajada
La ruta, una vez más en Japón, está excepcionalmente bien señalizada. La posibilidad de pérdida es nula. A modo de orientación, nosotros llevamos 2l de agua por cabeza y algo para picar por el camino. Ropa para una eventual tormenta y para el frío de la cima.