JAPÓN

Kyoto en bici

Kioto es una ciudad grande que a pie es inabarcable, por eso elegimos visitarla en bici (y porque nos gusta mucho montar en bici, ¡claro!). Hay varios sitos para alquilarlas, pero seguro que en tu hotel u hostal las alquilan. Nosotros las alquilamos en el nuestro por 500¥ al día cada una. Si lo de ir en bici no te convence hay muchos autobuses que te acercan a cualquier lugar de Kioto, de hecho, hay buses que te dejan en los monumentos más importante de la ciudad (los carteles están en inglés). Cada viaje de bus cuesta unos 230¥, pero hay pases diarios por 600¥.

Moverse en bici por Kioto es fácil. Se puede ir por la acera o por la carretera. En las calles comerciales o muy turísticas está prohibido (hay señales en el suelo que lo indican) y, o bien, la aparcas en los parkings habilitados para bicis (no se puede dejar en cualquier lado) o caminas con ella de la mano. Los parking de bicis suelen ser gratis la primera hora o primeras tres horas (depende de lo turística que sea la zona). Luego suele costar 200¥ por bici ¡ojo con los parking cubiertos! Tienen horario y cierran con tu bici dentro (a nosotros nos pasó).

En bici por las calles de Kioto

Los japoneses conducen por la izquierda y, por tanto, si vas por carretera hay que ir por el carril indicado y si vas por la acera también hay que ir por la izquierda. Los japoneses son muy ordenados en absolutamente todo así que todos se colocan como es debido y donde fueres… haz lo que vieres.

Para que sea más sencillo, dividimos Kioto por zonas:

  • SUR Y ESTE DE KIOTO

Nuestro hostel no estaba bien ubicado, así que todo nos pillaba bastante lejos.

Empezamos por uno de los sitios más emblemáticos de Kioto, el Fushimi Inari-Taisha. Santuario sintoista con su ascensión al monte Inari-san entre cientos de toriis de color rojo intenso. Las imágenes que acostumbramos a ver de este sitio nada tienen que ver con la realidad, porque bonito es, pero hay cientos de personas además de ti que hacen que los primeros metros de subida sean agobiantes. Según se va subiendo la gente va desapareciendo y es mucho más agradable ¡y hasta te puedes hacer una foto tú solo! Así que ten paciencia y espera a hacer las fotos arriba.

La subida es de unos 4 kilómetros y además de las toriis hay pequeños templos y fuentes muy bonitas donde descansar un poco del calor.

Por lo que nos han contado visitar el santuario por la tarde a última hora puede ser una gran idea, no hay apenas gente y se encienden las luces del trayecto. Seguro que las fotos son mucho más bonitas con esa luz.

Saltorii
Toriis del Fushimi Inari-Taisha

Después del Fushimi Inari-Taisha visitamos el templo budista Tōfuku-ji porque la guía decía que era espléndido, pero a nosotros no nos lo pareció. No está mal, pero si no hay mucho tiempo, mejor saltárselo. Hay que pagar 400¥ por ver el jardín (que es bastante pequeño) y en verano pierde interés por estar el musgo seco y otros 400¥ por ver el puente.

Tōfuku-ji
Detalle de jardines

El Kiyomizu-dera es otro templo budista que visitamos (en Kioto otra cosa no, pero templos hay para ver varios días). Está plagado de gente vestida de forma tradicional haciéndose fotos y resulta divertido verlo. Hay un recorrido hasta una pagoda enorme de color rojo muy chulo si accedes al interior del templo. La entrada son 400¥.

Kiyomizu-dera
Pagoda
Todos se hacían fotos aquí ¡no íbamos a ser menos!

Dejamos las bicis aparcadas en uno de los parkings habilitados para ello y nos movimos por el barrio de Gion caminando. Es muy turístico, está lleno de gente, pero es muy bonito caminar por los callejones como el Ponto-chō ideal para ver a las geishas y maikos. También es la zona comercial, así que se pueden hacer algunas compras.

Gion al atardecer
Detalle de establecimiento
Callejón de Gion

Otro sitio de compras es el mercado de Nishiki, una especie de galería interior con muchos puestos y tiendas de todo tipo: comida, artesanía, regalos, ropa, productos de higiene, hay de todo y hay mucha gente paseando, comprando y comiendo, así que ármate de paciencia.

Mercado de Nishiki
¡Hasta hay un pequeño templo en el mercado!

Si te da la hora de cenar o de comer, cerca del mercado hay un restaurante especializado en ramen que se llama Ippūdō. Lo verás enseguida por la cola que hay para entrar. Nosotros esperamos como media hora para cenar, pero mereció la pena. Estaba muy rico, aunque no llega al nivel de Sapporo, el de allí fue excepcional.

Ramen y gyozas deliciosas
  • NORTE Y OESTE DE KIOTO

Seguimos con las bicis recorriéndonos la ciudad. En el oeste visitamos el bosque de bambú de Arashiyama. Este bambusal se ve en poco tiempo, es una subida rodeado de cientos de troncos de bambú. Es muy bonito, pero no estás dentro del bosque, vas por un paseo cuesta arriba y los vas viendo a los lados. La entrada es gratuita.

Bambusal
Autofoto en el bambusal de Arashiyama
¡¡Mira hasta dónde crecen de alto!!

Después de Arashiyama nos dirigimos a visitar el templo de Kōtō-in, pero resultó estar cerrado al público por reformas. Estará cerrado hasta el 31 de marzo de 2019.

El Palacio Imperial nos pillaba de paso, así que entramos a los jardines que le rodean por dar un paseo más fresquito en la bici. No sabíamos que se podía entrar al palacio, pero para nuestra sorpresa sí y además de ser gratis, había poca gente. Nos gustó mucho, no sé si porque no estaba en nuestros planes o porque se estaba tan a gusto que lo disfrutamos más. Es muy impresionante, merece una visita.

Jardines palacio imperial
Interior del Palacio Imperial
Jardines del Palacio

El castillo de Kioto, el Nijō-jō, es otro de los imponentes monumentos de la ciudad. Rodeado por un foso y un muro elevado hacen que el interior sea todo un misterio. La Entrada son 600 yenes y requiere un buen rato para verlo completamente porque además del palacio, los jardines que hay alrededor son muy bonitos.

Nijō-jō
En la super puerta de entrada (con intruso en la foto :))

Desde nuestro punto de vista, de los templos más bonitos de Kioto está el Kinkaku-ji, el famoso pabellón dorado. Es un templo precioso, pero no solo por la arquitectura en sí, lo es además por los jardines que le rodean. Al ser tan bonito estará repleto de gente, así que conviene no coincidir con los autobuses de chinos. A medio día o antes del cierre es buena hora.

Templo dorado
El templo de cerca

Después de este templo nos gustó mucho el Hōnen-in, es pequeñito, es tranquilo y recibe pocas visitas. Es perfecto para descansar un poco de las multitudes y disfrutar de los sonidos del bosque que está pegado a él. Además tiene un cementerio muy interesante.

Cementerio
Jardín zen

Continuamos nuestra ruta en bici por el sendero de los filósofos o de la filosofía, un agradable camino al lado de un arroyo que se puede hacer tanto a pie como en bici. Al final del sendero de los filósofos vimos el último templo del día, el Eikan-dō, un bonito templo budista con unos jardines y estanque increíbles.

Terminando el sendero de los filósofos

Como resumen, Kioto tiene más de mil templos budistas y 400 santuarios sintoístas, así que hay que elegir los más bonitos en función de los días que se vaya a estar. También es interesante pasear por el río por las tardes, donde la gente local y los turistas se sientan en las orillas para ver atardecer, pasear por las calles de Gion e ir despacio en los jardines zen que son una auténtica maravilla. Mucha gente utiliza Kioto como centro de residencia para visitar Nara, Himeji u Osaka, pero desde nuestro punto de vista, Kioto merece varios días de ir despacio, es una ciudad estupenda para visitarla sin prisa.

Kioto al atardecer

Aunque pilla retirado, no queríamos dejar de recomendar este sitio para comer sushi barato y de buena calidad. No sabemos cómo se llama porque todo está en japonés, pero os dejo la web para que lo localicéis: www.kura-corpo.co.jp. Está muy bien de precio y te lo pasas genial con la cinta transportadora de comida.

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Nara

La visita a Nara la hemos preparado desde Kioto y es la mejor opción ya que se llega en menos de 1h y se puede hacer perfectamente como visita de día.

Nara tiene 8 monumentos patrimonio de la Unesco y, por encima de ellos, el gran buda (Daibutsu) del Tōdai-ji. Rivaliza con el monte Fuji y el pabellón dorado de Kioto (Kinkaku-ji) por ser el monumento más importante del país.

Otro de los atractivos turísticos de Nara es que viven montones de ciervos salvajes por los parques y entre los templos. Puede parecer muy exótico para la mayoría de personas pero a nosotros nos dio un poco de pena porque han perdido completamente el instinto salvaje ya que son alimentados constantemente con galletas que venden en numerosos puestos.

Ciervos por los parques

A pesar de esto, es curioso verlos campar a sus anchas por todos los lados.

Un observador

El mayor atractivo de Nara (para nosotros) sin duda es el templo de Tōdai-ji. Se accede a él por una imponente puerta de madera con dos estatuas de guerreros a los lados. El Tōdai-ji es el edificio construido en madera más grande del mundo. Realmente es imponente.

El gran buda mide más de 16m de alto y se compone de 437 toneladas de bronce y 130kg de oro. De ahí que se la considere como una de las estatuas de bronce más grande del mundo.

Detrás de la figura del gran buda hay una columna de madera con un agujero en la base y dice la leyenda que si se consigue pasar a través de él, alcanzarán la iluminación. Como nota os decimos que el agujero equivale a un orificio nasal de la estatua.

Tōdai-ji
Gran buda
Figuras de madera

Nara es un destino muy visitado por miles de turistas y, aunque el entorno es fantástico, puede desmerecer un poco la visita ya que conseguir fotos, pasear en silencio y disfrutar del lugar se hace un poco complicado.

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Himeji & Miyajima

Hemos planteado esta etapa con menos prisas por lo que llegamos a dormir a la ciudad de Himeji para ver a primera hora el castillo que lleva su nombre y poder quitarnos las aglomeraciones y las masificaciones de visitantes.

La ciudad no merece mucho la pena salvo por el castillo y los jardines anexos a él. No recomendamos parar más de medio día a no ser que os pille de paso hacia otro sitio y queráis hacer una parada técnica como fue nuestro caso.

La entrada al castillo cuesta 1.040¥ por persona con la entrada incluida para los jardines. El castillo es más impresionante por fuera que por dentro pero merece mucho la pena la visita. Es bastante impresionante y seguro que no os dejará indiferentes.

Castillo de Himeji
Vistas desde el interior
Desde abajo

La entrada a los jardines cuestan 300¥ por separado pero, como hemos dicho antes, se pueden adquirir junto con la entrada principal del castillo.

La visita a los jardines es bastante gratificante después del intenso calor que se pasa en la zona del castillo. Es una visita rápida y muy chula.

Estanque principal
Vistas desde los jardines

Nuestra siguiente parada ha sido la isla de Miyajima. Desde Himeji tan solo se tarda 1h hasta Hiroshima en shinkansen y otra hora más en tren local hasta Miyajimaguchi. Después hay que coger el ferry (válido con JR Pass) que tarda apenas 15′ de trayecto con una frecuencia de 10′.

En Japón está todo muy bien indicado así que no os preocupéis porque se encuentra todo fácilmente.

La isla de Miyajima nos ha sorprendido gratamente y creemos que (para disfrutarla a tope) se debe de dormir en ella. Cuando todos los turistas nos vamos de la isla queda un ambiente realmente tranquilo con unas puestas de sol alucinantes y se puede disfrutar de la calma del lugar y de las vistas tan buenas que ofrece.

Puesta de sol
Torii

Como dato, la isla se vacía en cuanto cae la noche de personas y de locales abiertos con lo que cenar queda reducido a unas pocas opciones.

Al día siguiente hicimos la ascensión al monte Misen. Hay varias opciones de ascensión y bastante fáciles. Nosotros optamos por una ruta circular subiendo por el camino que parte desde el teleférico y bajando por el templo Daishoin. Hay que llevar agua porque se suda de lo lindo. El camino está fenomenalmente indicado y perderse es casi imposible. Nosotros tardamos apenas 1:30h en subir y 1h en bajar.

Indicaciones
Jumping
Panorámica desde el Mt. Misen
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Osaka

Con sus más de 2,7 millones de personas, Osaka se erige como una de las ciudades más grandes y cosmopolitas de Japón. Según la Lonely Kioto era la ciudad de los nobles y Tokio la de los saturáis, Osaka es considerada la ciudad de los mercaderes.

Una de las cosas que nos ha llamado la atención nada más bajarnos del tren y entrar en el metro, es que en hora punta hay una vagón especial para mujeres y así evitar los roces ‘fortuitos’.

Estaba en horario permitido

No es una ciudad que vayamos a recomendar porque, sinceramente, no nos atrajo demasiado pero en nuestro caso nos vino bien como parada técnica. Si no te queda más remedio, merece la pena perderse entre las luces de neón de las calles comerciales de Dotombori.

Osaka de día
Osaka de noche
¡Pillados!

Si hay algo más de tiempo no está mal visitar el castillo de Osaka (Osaka-jō). La entrada cuesta 600¥ y se puede combinar con los jardines.

El castillo está chulo pero (a nuestro juicio) mucho mejor el de Himeji.

Castillo de Osaka
Osaka-jō

Otra visita que se puede hacer es el templo O-hatsu Ten-jin. Está oculto entre los rascacielos de Umeda y tiene más de 1300 años de historia. En este templo se encuentran las estatuas de 2 enamorados (O-hatsu y Tokubei) que se suicidaron al no poder estar juntos, prefirieron morir y vivir su amor en el más allá.

Ya veis, a los japoneses les encantan este tipo de historias.

Estatuas de O-hatsu y Tokubei
Estos todavía tienen mucho que contar…

Una de las mejores cosas que tiene Osaka y por la que es bastante conocida es por preparar unos okonomiyakis de muerte. A nosotros nos aconsejaron este restaurante cerca de Namba y fue todo un acierto.

Okonomiyaki estilo Hiroshima
Ekonomiyaki estilo Kansai
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Kōya-San

Llegamos a Kōya-San desde Osaka en apenas 2:30h tomando el tren desde la estación de Namba. El billete cuesta 1.260¥/persona, no es válido con el JR Pass para esta zona. Es bastante fácil llegar hasta Kōya-san en parte por la cantidad de turistas que venimos (bastante menos que a otras partes de Japón) y en parte por lo bien que señalizan todo los japoneses ¡qué gusto!

Kōya-san es conocida por albergar la cuna del budismo shingon en Japón. Todo lo que se respira en este sitio es tranquilidad, armonía y vegetación. Hasta la manera de llegar a Kōya-san es peculiar.

En la estación de Gokurakubashi finaliza el tren que te trae desde Osaka, después hay de coger un funicular que te sube hasta lo alto de las montañas. El entorno es todo vegetación, hay enormes árboles hasta donde alcanza la vista.

La temperatura en Kōya-san es bastante inferior a la de Osaka, Kioto, etc., mucho más agradable y fresquita que incluso hace necesario algo de manga larga por la noche.

Funicular a Kōya-san
Vistas durante la subida

En Kōya-san hay cientos de templos que seguro serán del agrado de mucha gente pero nosotros solo nos hemos centrado en 2 enclaves de esta zona:

  • Complejo Danjo Garan.
  • Cementerio Oku-no-in.

COMPLEJO DANJO GARAN

Espléndido complejo lleno de pagodas y templos rodeados de cedros centenarios y un olor a incienso maravilloso. Se accede a él a través de un enorme portón llamado Chu-mon de color rojo.

La pagoda central (Konpon Daito) también merece especial atención. Mide 50m de altura y es el centro de la flor de loto del mandala que forman las ocho montañas de Kōya-san.

El salón principal (Kon-dō) se usa para importantes ceremonias budistas. En él se consagra la estatua de Yakushi Yuorai como la deidad principal.

Os recomendamos que recorráis este complejo (además de por el día) por la noche con las luces encendidas. Es mucho más bonito que por el día y no hay nadie.

Uno de los templos del complejo
Bosque de cedros alrededor de los templos

CEMENTERIO OKU-NO-IN

Uno de los puntos más espirituales de Japón, rodeado por un bosque y miles de lápidas a cual más interesante. Algunas llenas de musgo, otras comidas por la vegetación y otras, simplemente escondidas.

Los budistas más importantes de Japón yacen aquí o, al menos (y según su creencia) una parte de su cabello para asegurarse una buena posición cuando Miroku Buda (el buda del futuro) llegue a la tierra.

Como enclaves principales está el sando (camino de acceso) con cientos de cedros centenarios que se elevan ubicándose a lo largo de 2km hasta el Mausoleo de Kobo Daishi (o Kukai).

El puente Gobyo-no-hashi es el puente que precede al mausoleo de Kobo Daishi. Es una costumbre que los visitantes se arreglen y hagan una profunda reverencia antes de entrar ya que se cree que Kukai sigue vivo en el mausoleo.

El mausoleo de Kobo Daishi se encuentra al final del complejo y es el centro espiritual del budismo en Japón. La entrada es gratuita.

A la salida del mausoleo se encuentran las estatuas en referencia a Asekaki Jizo. Los devotos le echan agua por encima de las estatuas ya que se cree que sudan porque sufren las penas deliberadamente en vez de las personas.

Dato importante: como hay tanta humedad en este sitio hay muchos mosquitos, mejor ir en pantalón largo si eres de los que sufren picaduras.

Espectaculares figuras en el cementerio
Los cedros enormes
Cuando empieza a atardecer encienden las luces
La vegetación no perdona

Lo mejor de Kōya-san es que es muy común alojarse en uno de los muchos templos budistas que hay. Nosotros escogimos el Yochi-in temple, un ryokan genialmente decorado y regentado por unas simpatiquísimas monjas.

Compartimos la cena y el desayuno típico del templo, así como sus horarios. Como muestra, la cena se sirve a las 17:30 ¡¡de la tarde!! Es un alojamiento caro cuyo precio se puede rebajar si no contratas la cena y el desayuno. Nosotros nos dimos el lujo por tener la experiencia completa y la verdad, es que merece la pena.

Entrada del Yochi-in
Nuestra habitación con té de bienvenida
La cena ¡es todo tan bonito!
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Kii-Katsuura (Kumano Kodo)

La Kumano-Kodo es una ruta de peregrinación parecida al camino De Santiago (de hecho están hermanados) que teníamos ganas de hacer aunque solo fuera una pequeña parte ya que los paisajes son una pasada.

La ruta tiene numerosas variantes para poder empezarla por donde se quiera y según el estado de forma y el tiempo que se tenga se puede optar por una de ellas u otras.

Nosotros hemos decidido acercarnos hasta el pueblo de Kii-Katsuura para hacer una pequeña parte de la ruta desde aquí recomendado por unos amigos. El pueblo de Kii-Katsuura no nos gustó demasiado pero es una buena base para hacer otras cosas desde él.

Como destacable, visitamos la lonja de pescado que se realiza en la zona del puerto los días señalados (depende del calendario) desde las 7:00 hasta las 8:00. Es curioso y los atunes que hay son enormes pero nos pareció un poco descafeinado. Para rellenar algún hueco no viene mal. No cuesta dinero verlo pero nosotros lo vimos detrás de unas redes.

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Lonja de Kii-Katsuura

La parte de ruta de la Kumano Kodo que hicimos parte desde Hongu-Thaisa. Fuimos en tren hasta Shingu y desde allí un autobús 1 hora más.

Japón está llena de vegetación. No nos cansamos de ver continuamente bosques infinitos de cedros, pinos rojos y arces hasta donde alcanza la vista.

Todas las rutas en Japón están exquisitamente señalizadas y no hay el mínimo error de pérdida o, al menos, esa el la experiencia con la que nos volvemos.

Tuvimos que variar un poco el recorrido ya que el último tifón que pasó por el país dejo los caminos cortados por derrumbes de árboles, etc. Al final hicimos una etapa lineal de unos 20km.

Hay muchos peregrinos por el camino y muchas máquinas de vending para poder aprovisionarte de líquido y algún que otro puesto estratégico que sirve comida.

 

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Camino
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Rodeados de cedros
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Bosques infinitos
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Peregrinos

En el pueblo de Honsu-Thaisa hay un onsen público bastante apañado que viene fenomenal para la recuperación después de la caminata aunque no apetezca demasiado con el calor que hace.

En Kii-Katsuura no podemos dejar de recomendar la buena comida que tienen. El atún es el rey de todos los platos pero tienen infinidad de delicias (sobre todo del mar) con las que deleitarse.

Fuimos a cenar un día a una Izakaya recomendada por unos amigos y la verdad que ha sido una de las experiencias del viaje, tanto por la calidad de la comida como por el trato recibido. ¡Nos encantó!

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Izakaya en Kii-Katsuura
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Mt. Fuji

Como el mayor icono de Japón que es, no se puede uno ir del país sin ver el monte Fuji pero si además decides subirlo la experiencia será mucho más gratificante. Por temas de logística decidimos optar por hacerlo desde Tokio y realizar la ascensión en el día.

Hay mucha gente que dice que lo mejor del mt. Fuji es ver amanecer desde la cima pero nuestra opinión es totalmente diferente ya que te pierdes las horas de luz de la ascensión que (creemos) que es muy bonita. Pero esto va a gustos de cada uno.

Hay 4 rutas de ascenso al monte Fuji:

  • Yoshida Trail
    Altitud 5ª estación: 2.300m
    Ascenso: 5-7 horas
    Descenso: 3-5 horas
  • Subashiri Trail
    Altitud 5ª estación: 1.900m
    Ascenso: 5-8 horas
    Descenso: 3-5 horas
  • Gotemba Trail
    Altitud 5ª estación: 1.400m
    Ascenso: 7-10 horas
    Descenso: 3-6 horas
  • Fujinomiya Trail
    Altitud 5ª estación: 2.400m
    Ascenso: 4-7 horas
    Descenso: 2-4 horas
Rutas Mt. Fuji

Habíamos leído que la Yoshida trail era la ruta más masificada de gente de las 4 y decidimos realizar la ascensión por la que se atraviesa más bosque y, según nos informamos, la más verde : Subashiri trail.

Para realizar la ascensión en el día, tuvimos que salir temprano de Tokio (ya estábamos sin JR Pass). El billete hasta Gotemba (vía Kozu) nos costó unos 4.540¥ i/v por persona y se tardan aproximadamente 2h en llegar. Una vez en Gotemba se ha de coger el bus nº5 que te deja en la 5ª estación de Subashiri. El billete fueron 2.060¥ i/v por persona.

Estos son los horarios de los buses desde Gotemba.

Todas las rutas del mt. Fuji están divididas en 10 estaciones en las cuales hay uno o varios refugios donde poder descansar, comer o incluso pernoctar (dependiendo de los planes de cada uno).

Para todas las rutas de ascensión, existen servicio de autobuses que te dejan en las 5ªs estaciones correspondientes.

La ruta Subashiri se une con la ruta Yoshida a partir de la 8ª estación, por lo que se notará mucha más afluencia de gente a partir de este punto.

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Punto de partida
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Primeros metros

Aquí os dejamos un detalle de la ascensión y el track gps.

Los primeros metros de la ruta los hacemos bastante rápidos ya que tenemos hora tope de bajada para coger el último bus que sale de la 5ª estación a las 18:45.
El paisaje es realmente bonito al ir atravesando un frondoso bosque y la vegetación es abundante.

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Atravesando el bosque
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La niebla acecha

A partir de la 7ª estación el paisaje cambia radicalmente y lo que antes era vegetación pasa a ser un paisaje lunar lleno de piedras y arena volcánica. Alguna que otra planta se deja querer ver por este tipo de hábitat.

A medida que vamos subiendo, los precios de las bebidas, los alimentos e incluso los baños se va disparando exponencialmente. Recordad que si tenéis ganas de ir al baño, hacedlo lo más abajo posible, jeje.

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Próximos a los 3.000m

Una cosa muy importante a tener en cuenta es la meteorología, así como el cambio de temperatura. Conforme crece la altitud, la temperatura va bajando radicalmente sobre todo a partir de los 2.800m y llega a hacer bastante frío por lo que hay que ser previsor.

En agosto, casi todos los días están nubosos o lloviendo por culpa de los numerosos tifones que entran por el pacífico y, al ser esta la parte más elevada del país, van a parar casi todas las nubes por lo que es bastante fácil que os encontréis niebla en la cima como fue nuestro caso. Además, en la cima suele soplar mucho aire y la sensación térmica es bastante más baja que lo que pueda marcar el termómetro.

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¡Prueba conseguida!

La bajada se realiza por un camino más directo que la subida pero donde hay grandes cantidades de arena volcánica en el camino. Esto es una ventaja para poder bajar rápidamente pero, por contra, aumenta el riesgo de resbalones y/o caídas involuntarias con lo que hay que poner más atención.

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Iniciando la bajada
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Últimos tramos de bajada

La ruta, una vez más en Japón, está excepcionalmente bien señalizada. La posibilidad de pérdida es nula. A modo de orientación, nosotros llevamos 2l de agua por cabeza y algo para picar por el camino. Ropa para una eventual tormenta y para el frío de la cima.

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Tokio

La sensación con la que nos quedamos después de haber conocido Tokio es que son un conjunto de ciudades dentro de una misma ciudad. Así habría que calificar a esta mega-urbe de edificios y neones donde cada barrio es más interesante que el anterior.

Llegamos a Tokio sin nada fijo que quisiéramos ver, tan solo perdernos en la ciudad y descubrir cada rincón de los muchos que tiene.

  • Akihabara

Conocido como el barrio electrónico y uno de los lugares más auténticos que visitar en Tokio. Cada día pasan por aquí miles de entusiastas del manga, el anime, los ordenadores y los video juegos.
La arteria principal de este barrio es la calle Chuo-Dori, en la cual la gente se agolpa intentando encontrar los productos más cotizados de estos géneros. Suele haber mucha gente disfrazada los domingos ya que durante todo el día sus calles se convierten en peatonales y podrás disfrutar mucho más de la experiencia de verte rodeado de numerosos carteles publicitarios y luces de neón.

Calles de Akihabara
Piso de muñecas
  • Shibuya

Shibuya es uno de los barrios más famosos de Tokio y otro de los lugares esenciales que visitar.

Merece la pena recorrerlo tanto de día (con sus tiendas y restaurantes de todo tipo) como de noche (las lucen cobran protagonismo).
Aunque no se vaya expresamente de compras a Tokio, hay que entrar en el centro comercial Shibuya 109 (todo un espectáculo). A nosotros nos encantó la cantidad de productos que se venden.

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Si por algo es conocido Shibuya, es por el paso de peatones más famoso del mundo. A diario pasan millones de personas por él. Una buena experiencia es verlo sobre alguno de los edificios próximos (Starbucks o terraza del edificio Magnet). La experiencia solo dura unos pocos minutos pero merece la pena.

Shibuya by night

Cerca de Shibuya se encuentra Dongenzaka, la Colina de los Love Hotels, hoteles que ofrecen habitaciones temáticas por horas para encuentros esporádicos o para hacer realidad alguna fantasía.
Para llegar a la céntrica estación de Shibuya se pueden usar las líneas JR de Yamanote, Saikyo, Shonan Shinjuku o utilizar el metro.

Calle de los love-hotels
  • Harajuku

La calle peatonal Takeshita-dori, epicentro del barrio de Harajuku, es la más sorprendente y famosa de toda la ciudad de Tokio. Con 500 metros llenos de cafés y tiendas, es el punto en el que se concentran (sobre todo en fin de semana) jóvenes con un estilo de vestir y comportamiento kawaii.

Joven kawaii
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Cerca de esta calle, en el puente Meiji, también se pueden ver los domingos jóvenes de este estilo.

Otro lugar para quedarse boquiabierto con los japoneses es en la entrada del Parque Yoyogi, donde se pueden ver todos los domingos un grupo de rockabillies bailando las canciones de Elvis Presley con sus grandes tupés.

  • Shinjuku

La mayoría de los lugares para visitar en Tokio se concentran alrededor de las estaciones de tren, como también es el caso del barrio de Shinjuku.
En esta zona rodeada de grandes rascacielos se sitúa la parte administrativa de la ciudad, con el edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio, y grandes hoteles como el Park Hyatt Tokyo, que tuvo un especial protagonismo en la película Lost in Translation. Si eres fan de la película puede ser interesante reservar un tour con guía en español por las localizaciones donde se rodaron varias escenas de la película.

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Rascacielos

Cerca de la estación también se encuentra una zona de ocio que compite con Akihabara en número de neones y tiendas de electrónica donde encontrarás desde salas recreativos como el típico Pachinko a edificios de varios pisos de karaokes, además de enormes centros comerciales y restaurantes de todo tipo.

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¡Se vende de todo!

Si estás en esta zona con la puesta de sol, una ruta interesante de noche por el barrio, incluiría el barrio rojo de Tokio, conocido como Kabukicho, y los callejones Omoide Yokocho y Golden Gai.
Y si en algún momento acabas un tanto estresado, un buen lugar para desconectar del bullicio de gente y ruido de Shinjuku, es el bonito parque Shinjuku Gyoen, donde podrás descansar antes de seguir con la ruta.

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Puente
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Parque

Para llegar a la estación de Shinjuku, la más transitada del mundo, puedes coger las líneas Yamanote, Chuo, Saikyo, Shonan-Shinjuku, Keihin-Tohoku (incluidas en el JR Pass) o las líneas de metro Seibu, Higashi, Nishi y Oedi.

Sin duda, hay otros muchos lugares que no hemos incluido en esta ‘pequeña’ lista pero hemos decidido que la ciudad nos sorprendiera en vez de ir buscando sus lugares más famosos. Como siempre, ha sido un acierto…

COPENAGUE

Copenhague a nuestra medida

FECHAS:  12-15 mayo 2017

Aprovechamos el puente del 15 de mayo (fiesta en Madrid) para irnos a visitar la capital de Dinamarca. Es una de las ciudades más bonitas del norte de Europa y uno de los referentes en cuanto a diseño moderno y arquitectura. Combina a la perfección el pasado con la modernidad, dando lugar a una ciudad encantadora.

Uno de los puntos fuertes de Copenague es que la mayoría de los lugares de interés de la ciudad se encuentran relativamente cerca y se puede llegar a ellos a pie o en bicicleta para visitarlos.

Durante dos años seguidos, Copenhague ha ganado gracias a su extensa red de carriles bici el título de mejor ciudad para ciclistas atribuido por los expertos de sostenibilidad estadounidenses de Treehugger.

Para una alternativa aún más barata, puedes usar una de las bicicletas públicas para ver el centro de Copenhague aunque suele ser algo más lioso.

Comenzamos visitando Kastellet. En su origen fue una ciudadela fortificada. La construcción del Kastellet fue iniciada en 1626 por el rey danés Christian IV para reforzar la seguridad de la muralla defensiva de Copenhague. Actualmente, aunque siguen teniendo un uso militar, constituye uno de los puntos de interés turístico de Copenhague.

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Kastellet
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Kastellet II

Muy próximo a la zona de Kastellet, se encuentra la escultura más famosa de Copenhague y símbolo de la ciudad, la sirenita. No es una escultura para nada impresionante pero tiene tanta fama que está siempre rodeada de turistas. Hacerse una foto sin que salga gente es realmente complicado.

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La sirenita

Unos cientos de metros al sur de la sirenita, se encuentra el palacio de Amalienborg, que es la residencia de invierno de los reyes de Dinamarca. Es curioso ver el cambio de guardia pero, para esto, debe de estar la reina en palacio.

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Palacio de Amalienborg

Seguimos caminando con nuestras bicis por el lado de la entrada del mar y paramos en Ofelia plads para ver la vista tan chula que teníamos al edificio de la ópera.

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Vista del edificio de la ópera

La siguiente parada que hicimos con nuestras bicis ‘vintage‘ fue ver el puerto de Nyhavn. Es una de las vistas más famosas y conocidas de Copenhague, la foto con el canal y las casas de vivos colores. Un lugar ideal para dar un paseo y tomar algo en los numerosos bares y cafeterías.

Desde este punto parten la mayoría de los recorridos en barca por los canales. Nosotros no hicimos esto porque no nos parecía interesante y preferíamos seguir con nuestras bicis y parar donde nos pareciese.

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Nyhavn

Uno de los parques más chulos de la ciudad es Østre Anlæg donde, además, está el jardín botánico de la ciudad. Este parque repleto de estanques y cuidado al más mínimo detalle también alberga un museo en su interior y está situado en el mismo corazón de la ciudad. Este parque nos encantó.

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Jardines Østre Anlæg
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Jardín botánico

A pocos metros del parque, se encuentra un mercado de comida que no debéis perderos. Se trata del mercado Torvehallerne.  Es el mercado de comida más grande de la ciudad y está situado en una zona muy céntrica. Todas las semanas más de 60.000 personas lo visitan, y en él podréis encontrar desde crusades franceses a pescado recién salido del mar, cafés traídos de la otra punta del mundo y especialidades cultivadas localmente. En él se puede degustar el famoso smørrebrød, el plato más famoso de Copenhague. Es pan de centeno con varios ingredientes (salmón, arenques, etc)

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Smørrebrød

Para bajar un poco la comida, se puede visitar la calle más larga de la ciudad, Strøget. Se dice que es la calle peatonal más larga del mundo. Partiendo desde la plaza del ayuntamiento (Radhuspladsen) nos llevará hasta la espectacular plaza de Kongens Nytorv. Es la zona de tiendas, bares y restaurantes típica y más famosa de la ciudad. Merece la pena recorrerla.

Strøget
Strøget

Una de las visitas que más ganas teníamos era visitar la Ciudad Libre de Christiania (Fristaden Christiania). Es un espacio de autogobierno -que se proclama independiente de Dinamarca- ubicado en el barrio de Christianshavn.

Esta ciudad nació con un grupo de daneses que buscaban un espacio abierto donde pudieran jugar sus hijos se asentó en unos cuantos barracones militares que habían quedado abandonados, dando origen a Christiania. Lo que había comenzado como una protesta social más terminó convertido en movimiento político, pues la sociedad danesa comenzó a debatir acerca del uso que debía darse a ese viejo cuartel.

En Cristiania existen tiendas, bares, restaurantes, etc donde se tiene que pagar con dinero propio del «país». También es muy habitual la venta de cannabis y otras sustancias.

Nuestra última visita ‘reseñable’ es ni más ni menos que al parque de atracciones más antiguo de Europa, Tívoli.

El rey Christian VIII ordenó su construcción con la idea de dotar a la ciudad de un lugar de esparcimiento donde distraerse y no “dar guerra” -políticamente hablando-, pero el verdadero fundador del parque fue George Carstensen, un oficial de la armada danesa que convenció al monarca para adquirir el terreno donde hoy se asienta el Tívoli, que entonces se encontraba en las afueras, antes de que la ciudad creciera hasta el punto en que hoy la vemos.

Los jardines de Tívoli son un reclamo tanto para niños como para mayores. Cada año lo visitan más de 4 millones de personas y por algo será. Si se tiene suerte (como fue nuestro caso) se puede asistir a conciertos en directo. A nosotros nos tocó uno de twist.

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Tívoli
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Tívoli by night
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París, je t’aime

Tenemos por delante 2 días enteros para poder conocer un poco lo más importante de París. Sabemos que París es una ciudad a la que se va más de una y más de dos veces en la vida, por eso en esta primera vez solo trataremos de conocer lo más pintoresco e interesante para nosotros.

Hemos reservado un hostel coqueto y no muy caro por la zona de Montmatre (para nosotros uno de los barrios más bonitos de París).

Cabe destacar que las distancias en París son muy grandes y los desplazamientos a pie pueden ser muy largos. Por eso, aconsejamos utilizar el transporte público que funciona a las mil maravillas. A nosotros, como nos gusta andar y mucho, hicimos todo el recorrido a pie.

Casi sin querer nos topamos con la Ópera Garnier, la academia nacional de música de París. No entramos a verla pero solo el edificio merece unos minutos de parada.

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Ópera Garnier

Muy cerquita de allí se encuentran las galerías de Lafayette, consideradas como la mayor superficie comercial del mundo occidental. Lo dejamos ahí como dato por si alguien le interesa (a nosotros nada de nada).

El palacio real se encuentra a escasos cientos de metros de las galerías y, solo si os sobra tiempo y no sabéis cómo emplearlo, merece la pena recorrer los jardines.

Pegado al palacio está ubicado el museo del Louvre, uno de los platos fuertes de París. Nosotros solo nos dedicamos a ver el edificio por dentro y por fuera que merece mucho la pena y es precioso (tanto de día pero sobre todo de noche). El museo lleva mucho tiempo visitarlo y lo dejaremos para otra ocasión que haya alguna exposición que nos guste. Os dejamos la info relativa al museo para tener en cuenta.

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Louvre de día
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Louvre de noche

A escasos metro del museo, comenzamos a ver el río Sena y uno de los puentes que cruza el río, el puente nuevo. Se trata de un puente de piedra y uno de los más antiguos de París.

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Puente nuevo

Pegado a este puente, tenemos 2 símbolos de París: Sainte-chapel y la catedral de Notre Dame. A parte de la historia de cada uno de estos sitios, lo que nos gustó realmente es la arquitectura del interior y del exterior, así como el enclave al lado del río.

  • Info de Sainte-Chapel
  • Info de Notre Dame.
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Gárgolas
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Pórtico

Aprovechando que ya estábamos por la parte sur del centro, nos acercamos a ver el Panteón, primer lugar desde el que se podía divisar París desde las alturas. Se encuentra situado en el Barrio Latino, muy cerca de los Jardines de Luxemburgo. En este lugar se encuentran enterrados personajes ilustres como Voltaire, Rousseau, Victor Hugo, Marie Curie, Louis Braille, Jean Monnet o Alejandro Dumas.

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Panteón de París

Justo al lado del Panteón, nos encontramos los Jardines de Luxemburgo, uno de los parques más famosos de la ciudad y donde encontramos una de las 2 estatuas de la libertad que hay en París. La misma fue creada por el mismo Fréderic Bartholdi que fue el creador de la archiconocida estatua de Nueva York.

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Estatua de la libertad

El siguiente punto de interés que fuimos a visitar es la plaza de la concordia, enclave fundamental de ejecuciones durante la revolución francesa. En esta plaza murieron ejecutados en la guillotina Luis XVI y María Antonieta.

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Plaza de la Concordia

Un paseo que nadie se debería perder es la avenida de los campos Elíseos. Mide 1.910m de longitud y va desde el Arco del Triunfo hasta la plaza de la concordia. Es una caminata muy agradable y que recomendamos.

Al finalizar la avenida nos encontramos uno de los puntos más famosos de París, el Arco del Triunfo. Es un monumento a las victorias de las tropas de Napoléon y a todas las víctimas caídas en nombre de Francia. Se puede acceder a su interior y contemplar las vistas del centro de la ciudad. Existe un paso subterráneo ya que la rotonda donde se encuentra es una de las más peligrosas del mundo.

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Arco del triunfo

Una vez visto este punto, se puede bajar hacia la zona de la Torre Eiffel. Se puede acceder a ella bien subiendo sus interminables escalones o bien cogiendo un ascensor desde la base. Sin duda, es una de las visitas obligadas a París, por su significado y por las vistas increíbles desde la cima del monumento.

Si hay una zona de París que merezca ser vista de noche a parte del Louvre y de la Torre Eiffel, es la zona del barrio rojo. Destacan en él, el famoso cabaret Moulin Rouge y el museo del erotismo (ya cerrado). No podían estar en otro barrio más que en este.

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Moulin Rouge
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Museo del erotismo

El barrio de Montmatre bien merece una visita a parte y con tranquilidad. Sin duda, uno de los barrios más interesantes (para nosotros) de París. Desde hace muchos años, el barrio de la vida bohemia y llena de artistas y cafés con muchísimo encanto.

La basílica del sagrado corazón en un día soleado se muestra imponente delante de los jardines que la rodean. Pasear por los alrededores, tomar un café en las muchas cafeterías de los alrededores y pasear entre los puestos de los distintos pintores de la zona es, sin duda, toda una experiencia.

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Sacre Coeur
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Pinceles
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Basílica

Una de las visitas ‘curiosas’ que hicimos es visitar la cafetería donde trabajaba en la ficción, Amelie Poulanin. Dicha cafetería se llama en realidad Cafe des Deux Moulins y se encuentra aquí.

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Cafetería Amelie