La siguiente parada del viaje en la ciudad de Chengdú. Desde esta parte de China queremos acercarnos a visitar la famosa estatua del buda gigante de Leshan y gestionar nuestro viaje a Tíbet ya que no está permitido entrar por libre.
Nos alojamos en Hello Chengdú International Hostel y gestionamos con ellos nuestros permisos para viajar 4D/3N a Tíbet. Mientras que nos conseguían los permisos (se tarda una media de 2-3 días) aprovechamos para acercarnos a visitar la estatua del buda gigante de Leshan.
En China no habla casi nadie inglés y en los hostels tienen preparadas unas tarjetas con las frases «quiero ir a…», «2 tickets para…», etc que ya están traducidas en chino para que puedas dárselas al taxista o taquillero de turno.
El viaje a Leshan en autobús de línea nos lleva poco más de 1h. La entrada cuesta 90¥ y nos encontramos ante la estatua de Buda tallada en piedra más grande del mundo. Mide 71m de altura y la sensación cuando llegas ante él es abrumadora.
La ciudad de Chengdú es una mega-urbe de 14 millones de personas. No tenemos ningún interés en hacer mucho más turismo por esta ciudad que lo necesario y solo salimos para dar una pequeña vuelta para ver las curiosidades que tiene y degustar algún que otro plato de la riquísima variedad de la cocina china.
ChengdúLimpieza de oídosCocina chinaAperitivos
Después de 2 días, por fín tenemos nuestros permisos de visita a Tíbet. Al final vamos con 2 compañeros holandeses para abaratar un poco los costes. Salimos en avión mañana rumbo a la capital, Lhasa.
Después de unos días gestionando el permiso para poder entrar en Tíbet, por fin aterrizamos en su capital, Lhasa. No vamos a entrar a valorar la situación política que se vive en Tíbet con la ocupación por parte de China y que cada uno tome sus propias conclusiones que son muy evidentes.
Nada más aterrizar en Lhasa lo primero que se nota es un mareo raro producido por la altitud que ronda lo 3.650m. En teoría los efectos deben pasarse solos pero depende de cada persona y puede dejarte KO para el resto del viaje.
Como ya dijimos en el post anterior, viajar a Tíbet por libre no está permitido por China y debes de usar uno de sus operadores como intermediario. Por lo tanto, tenemos guía asignado así como alojamiento. No es una cosa que nos agrade demasiado pero es lo que hay.
Calles de Lhasa
La primera visita que vamos a realizar es al famoso palacio de Potala, antigua residencia del Dalai Lama hasta la ocupación China en Tíbet.
El palacio de Potala no tiene actividad religiosa actualmente y solo permanece abierto para acoger a los numerosos turistas que pasan a visitarlo. La entrada cuesta 100¥ por persona y, como hemos comentado, se ha de ir acompañado de un guía.
Dentro del palacio no se permiten las fotos por lo que será una buena oportunidad de apreciar todo el arte que hay dentro (que es mucho). El olor a cera de yak impregna todo el palacio que, a veces, llega a ser mareante.
Palacio PotalaDetallesEscalerasAcceso al palacioVistas de la ciudad desde el palacio
A continuación vamos a visitar Norbuligka, el palacio de verano del dalai lama. Se encuentra a pocos minutos en coche del palacio. La entrada son 60¥ y es una visita complementaria que no está mal pero no la consideramos ‘indispensable’.
Palacio de veranoDanzas típicas
La siguiente parada es para visitar el monasterio Sera y la famosa hora de debate de los monjes budistas. Es súper curioso el ritual de debate entre los jóvenes y no tan jóvenes monjes. Gesticulan y, a veces, parece que discuten enfurecidos para defender sus opiniones.
Monasterio Sera
Al día siguiente visitamos el lago Namtso, uno de los lagos salados más altos del mundo (4.718m). Se encuentra a unos 115km de Lhasa y hasta llegar a él, debemos pasar por varios collados nevados impresionantes, uno de ellos supera los 5.100m de altitud.
Durante la ascensión por carretera, resulta curioso ver a infinidad de nómadas tibetanos en tiendas de campaña parecidas a las de Mongolia.
Banderas de oración y lago NamtsoCollado a 5.190mLago NamtsoNómadas tibetanos
Cerramos la visita de 5 días a Tíbet con la visita del templo más sagrado de Lhasa, Jokhang. Las visitas a este templo son muy numerosas y el olor a cera de yak impregna las inmediaciones. Muchísimos fieles llegan a este templo para rezar de la forma más surrealista (según sus creencias). Merece la pena visitarlo ya que, en Lhasa, poco más hay que hacer a parte de visitar templos, hacer alguna compra de ropa de montaña y pasear.
Fieles rezando sobre la lluviaTemplo de JokhangVisitantes peculiares
Llegamos a Kunming procedentes de Lhasa con escala previa en Shangri-la. Kunming es una ciudad enorme de más de 1,5 millones de habitantes. A primera vista, no tiene demasiado interés salvo algún que otro parque que está bien pero a nosotros nos atrae venir hasta aquí para visitar la ciudad kárstica de Shilin.
Puerta old Kunming
Para llegar a Shiling, nos cogemos una tarjeta del hostel de las que vienen preparadas para dárselas a la gente, que por lo general no tienen ni idea de inglés, para que nos lleven donde pretendemos ir. Esto es muy común en todos los alojamientos ya que muy poca gente habla inglés y así te puedes mover perfectamente.
Tarjeta de direcciónGreen Lake (Cui Hu)
Llegar a Shiling nos lleva poco más de 1h desde la estación de buses de Kunming. La entrada son 140¥ por persona. El complejo es enorme y hay muchísimas cosas que ver en él. Parece una ciudad con millones de laberintos rodeado por millones de formaciones kársticas y con bosques enteros de bambú.
Como anécdota, decir que la gente se extraña mucho al ver occidentales por estos sitios y nos hacen fotos a escondidas como si fuéramos monos de feria.
Lago principalBanda de música tradicionalBosque de piedraPetrificada
La visita es súper recomendable y puede llevarte unas 3h dependiendo de cómo te lo quieras tomar de tranquilo. No suele haber muchísima gente (para lo que es China) y más o menos se va tranquilo.
Kunming, además, es un excelente punto central donde poder hacer numerosas visitas relativamente cercanas a él. Nosotros optamos por hacer el trekking de la garganta del salto del tigre en dirección a Lijiang.
Pero, para eso dedicamos otro post ya que consideramos que hay mucho que contar.
El trayecto desde Kunming a Lijiang dura unas 8h con paradas. Los buses suelen ser más que decentes y el viaje se hace relativamente cómodo.
Sin exagerar, Lijiang nos parece la ciudad más bonita de las que hemos estado en todo China. La ciudad tiene más de 1500 años de antigüedad y la etnia mayoritaria en la Naxi. La zona antigua que es donde tenemos el hostel, es un laberinto de callejuelas con canales de agua adornadas hasta el más mínimo detalle. La cruz de esta ciudad es, una vez más, el turismo nacional. Hay que armarse de paciencia y no desesperar.
Callejuelas de LijiangFuentePuente sobre el río
El transporte hasta el comienzo de la ruta de la garganta del tigre lo contratamos directamente en el hostel de Mama´s Naxi Guesthouse. El trekking consiste en una garganta recorrida por el río Yangtsé durante 16km y más de 3.900m desde su base hasta las altas montañas. El comienzo de la ruta se hace en el pueblo de Qiaotou y se tardan unas 8h hasta el alojamiento a mitad de camino.
Unión de ríosComenzando a subirCabras
El trekking es perfectamente realizable en 2 jornadas, debiendo dormir a mitad de camino en alguna de las casas de huéspedes que hay. Nosotros escogimos Halfway Gesthouse.
Alojamiento Half Way
Las vistas son excepcionales y la profundidad de la garganta sobrecoge en su zona más alta.
Comenzando a bajarCaminoCaída
Al terminar la ruta, solo hay que esperar el transporte que conecta hasta el punto de partida. Una ruta altamente recomendable y sin ninguna dificultad técnica salvo la distancia.
Nuestro último destino de China es, como no, visitar la urbe de la capital del país, Beijing. Con más de 16 millones de habitantes, nos abruma un poco enfrentarnos a ella pero seguro que nos sorprende.
Lo primero que queremos es buscar uno de los hutones de la ciudad para alojarnos y elegimos este hostel más que apañado.
Nuestra primera visita en la ciudad es la plaza de Tiananmen, la cual yo solo conozco por la mítica imagen de la persona que se puso delante de los tanques en las famosas protestas de 1989.
Plaza de Tiananmen
Aprovechamos para visitar la ciudad prohibida que está justo al lado. La ciudad prohibida fue el complejo de palacios donde residieron muchos de los emperadores de la dinastía Ming y Qing. La entrada son 60¥ por persona.
Es un recinto muy cuidado con infinidad de estancias que visitar, museos y jardines cuidados al más mínimo detalle. Como todos los lugares de China, aquí también hay muchísimo turismo nacional.
Entrada a la ciudad prohibidaTrono del emperadorExterioresArmaduras emperadores
A la salida nos dirigimos a visitar uno de los hutones de la ciudad. Es muy curiosos cómo es la vida en uno de estos callejones de la ciudad. Todo parece una locura a nuestros ojos pero perfectamente estructurado para los que viven allí. Lo mejor es perderse por uno de estos hutong y disfrutar.
Hutong
La siguiente visita interesante es ver cómo administran el ocio los habitantes de Beijing en el parque del templo del cielo. Se encuentra fácilmente en un mapa y se puede llegar a él perfectamente en metro.
En este parque acuden diariamente la gente a disfrutar de todas y cada una de las aficiones que tienen (música, deportes, bailes, rezos, etc).
Otro de los días nos dirigimos a visitar la gran muralla china. Escogemos la visita del sector de Simatay (140km de Beijing) ya que está mucho menos concurrido y está en mejor grado de conservación.
Esta visita es un poco peculiar ya que te dan un tiempo para recorrer sus 11km de recorrido. Tiempo da de sobra, aunque conviene no dormirse en hacer miles de fotos.
La vista de la muralla impone y te lleva a otra época imaginando la cantidad de gente que se necesitó para construirla. Una pasada de visita.
Gran murallaTorreónColinas
Al terminar el recorrido se llega al lago Mandarin Duck donde se cruza este por un puente colgante. Para llegar al pueblo se puede atajar bajando por una tirolina que te cruza el lago hasta el embarcadero del pueblo.
Mandarin DuckTirolina
Para finalizar nuestra visita a Beijing no podía faltar la calle de compras más famosa del mundo entero, la calle de la seda. Aquí todo se puede comprar y todo es falsificable. Seguro que no os iréis con las manos vacías. ¿Apostamos algo?
Nos vamos de escapada cultureta para conocer la ciudad de Budapest. Volamos con la compañía WizzAir aprovechando una oferta buena que vimos por internet.
Aunque solo vamos un fin de semana, es más que suficiente para conocer la ciudad y recorrernos los principales puntos de interés de la ciudad.
Reservamos en Locust Tree Apartments, un apartamento para 4 personas situado en una zona muy céntrica y cerca de los tranvías.
Antes de nada hay que saber que Budapest, como tal, está dividida en 2 zonas por el río Danubio. En el lado oriental del río se encontraría Pest y en el occidental está Buda.
Comenzamos la visita con el Parlamento húngaro, un bonito edificio a los pies del Danubio y uno de los más importantes de la ciudad. De obligada visita tanto de día como de noche. Las vistas, desde Buda, son las mejores.
Merece la pena pasarse a ver las esculturas en forma de zapatos dedicadas a las víctimas del partido fascista de la segunda guerra mundial. Se encuentran unos metros antes de llegar al parlamento.
Parlamento húngaroEsculturas conmemorativasParlamento y río Danubio
Para llegar al parlamento se puede hacer en metro, bus o tranvía y las paradas son:
Metro: Linea 2
Tranvía: línea 2.
Autobús: líneas 15, 70, 78 y 115
Nuestra siguiente visita la realizamos al Castillo de Buda y el Bastión de pescadores. Las vistas desde lo alto de la zona amurallada del parlamento y el puente de las cadenas es increíble tanto de día como de noche.
Para acceder a la zona alta de Buda, se puede elegir muchas opciones (bus, ascensor, funicular, etc) pero nosotros, por peculiar, escogemos el funicular. Las vistas son las mejores de la ciudad.
Vistas desde lo alto de BudaFunicular
Desde aquí accedimos a la ciudadela, situada en lo alto del monte Géllert. En esta zona se puede visitar la fortaleza, además de un búnker de la segunda guerra mundial y, muy cerca de aquí, se puede visitar la estatua de la libertad húngara.
FortalezaAmigos viajeros
De camino al apartamento, visitamos el puente de las cadenas. Uno de los principales puentes que cruzan el Danubio. Tiene unas vistas de noche alucinantes y es una buena opción para ir volviendo hacia el centro.
Puente de las cadenas
El centro no es muy grande y merece la pena perderse un poco entre las calles. Siempre se descubre algún sitio chulo.
Otra cosa que hay que probar es la comida húngara. Degustar algún plato típico del país acompañado de la buena cerveza que por aquí abunda es un plan perfecto para cerrar un día como hoy.
Al día siguiente nos dirigimos a probar uno de los muchos y famosos balnearios que tiene la ciudad. Elegimos el balneario Széchenyi por ser uno de los pocos balnearios públicos de la ciudad y uno de los más grandes de Europa.
Está situado en Állatkerti krt. 11, muy cerca de la Plaza de los Héroes, y se llega a ella con la línea 1 de metro (parada Széchenyi fürdö). El horario: 6:00 a 22:00.
Balneario
De vuelta se puede pasear por el parque que alberga el balneario y visitar la Plaza de los Héroes. Sin duda, Budapest merece ser visitada.
Visita en semana santa a este enorme país recorriendo sus lugares más emblemáticos. Turquía es un país para dedicarle mucho más tiempo, pero en 9 días se pueden ver muchas cosas.
La capital de Turquía nos ha parecido una ciudad muy interesante con muchísimas cosas que ver y hacer. Os aconsejamos reservaros, al menos, 3 días para poder disfrutar de todo lo que ofrece.
Puente de Gálata. El puente que separa en 2 la zona nueva y la zona antigua de Estambul. Hay siempre un bullicio de gente pescando y vendiendo riquísimos bocadillos de pescado.
Baile derviches giróvagos. Hay muchos puntos donde se puede contratar una actuación cerca de la torre Gálata.
Todas estas visitas nos parecieron esenciales aunque seguro que hay otras muchas que, dependiendo de los intereses de cada uno, las consideraría ‘esenciales’ igualmente. Estambul es una ciudad perfecta para perderse por las calles y descubrir cosas nuevas detrás de cada esquina.
Un buen restaurante para cenar con vistas al bósforo es Hamdi Et Lokantasi. Es caro pero de lo mejor por la zona y con vistas espectaculares.
Llegamos a Pamukkale atraídos por las famosísimas formaciones calcáreas de agua termal en forma de algodón. De hecho, Pamukkale significa ‘castillo de algodón’ en turco (por algo será). Llegamos procedentes de Estambul con la compañía Pegasus (low cost turca) y la verdad que funciona verdaderamente bien. Pamukkale se encuentra en la provincia de Denizli, al sodoeste de Turquía.
La gran mayoría de la gente se acerca a Pamukkale para ver las piscinas de toba o de travertino pero, en realidad, hay mucho más que ver, como una ciudad romana (Hierápolis) construida para aprovechar los beneficios de las aguas termales de la zona.
Nos alojamos en White heaven hotel ya que está bastante cerca de la entrada a la ciudad de Hierápolis (taquilla norte) y resultó muy cómodo ya que no disponíamos de coche.
HierápolisCirco romanoJumping
La visita a estas 2 atracciones bien pueden ser de unas 3-4h. Al terminar, se puede tomar un baño en las termas públicas que hay. Hay taquillas para poder cambiarse y guardar la ropa.
La ciudad romana de Éfeso (también llamada Esmirna), se encuentra situada en la provincia de Zmir. Llegamos al pueblo de Selçuk en mini-bus desde Pamukkale (190km-2:30h). Nos alojamos en un hostel muy apañado y bien de precio (Amazon Petit palace) que se encuentra muy cerca de la entrada a las ruinas romanas.
Al día siguiente nos vamos a visitar las ruinas de la ciudad romana de Éfeso. Os dejamos aquí la página ofical con los horarios de visitas y los precios de las entradas.
La visita es espectacular y muy concurrida. Hay muchas personas visitando las ruinas y es un poco tedioso tener que hacer malabares para poder sacar fotos, pero es lo que hay.
Especial mención tiene la biblioteca de Celso ya que se conserva bastante bien y es muy grande.
Biblioteca de CelsoGrabadosRuinas de Éfeso
Lo mejor es perderse por esta gran ciudad romana y descubrir todos sus rincones. Otra de las cosas que no debéis perderos en el teatro. Creo que, junto la biblioteca de Celso, es lo más bonito de este lugar.