Muchísimas ganas de hacer este primer viaje post-pandemia fuera de nuestras fronteras. Este año toca moverse a un país ‘cercano’ y con cobertura médica (just in case) que teníamos muchas ganas de conocer pero que nunca sacábamos tiempo para abordarlo. Hemos decidido recorrer estos 2 países como mejor se nos ocurre, ¡en autocaravana!
La parte de Eslovenia la vamos a dedicar mayormente a la montaña (Alpes Julianos) y a realizar un trekking de 3 días por el PN Triglav. Infinidad de cascadas, lagos y cuevas donde seguro que nos sorprenderá gratamente.
No dejaremos de visitar ciudades como Liubliana, ¡una auténtica pasada!
La parte de Croacia la dedicaremos un poco más a ciudades como Dubrovnik, Split, visitar islas como Kórcula y visitar varios parques nacionales.
Visita a la isla más grande de África y a la cuarta isla más grande del mundo. Madagascar está caracterizada por tener unos paisajes fantásticos, una gastronomía bastante rica y por tener uno de los animales endémicos más famosos del mundo, el lemur.
Recorreremos multitud de parques nacionales en busca de estos pequeños (y a veces no tan pequeños) animales, descubriremos playas paradisíacas al estar en un entorno único y pasearemos bajo uno de los árboles más famosos del mundo, el baobab.
El aeropuerto de Madagascar es bastante pequeño y manejable. Según las experiencias de amigos que ya habían visitado el país y de los foros que hemos consultado, una de las cosas que más recomiendan es contratar los servicios de un conductor ya que las carreteras en Madagascar son verdaderamente insufribles por lo rotas que están (¡las que están asfaltadas!) y cero indicadas, se pierde mucho tiempo si se decide ir en transporte público.
Rumbo a Madagascar
Nos recomendaron contar con el servicio de transporte y asesoramiento de un chico llamado Rivo. Unos amigos ya lo habían hecho en años anteriores y terminaron muy contentos. Rivo proporciona el coche (4×4), la gasolina y el conocimiento y asesoramiento tanto de parques naturales, alojamiento, etc., pero nosotros solo contratamos el transporte.
En Madagascar se regatea absolutamente TODO, por lo que no debe dar apuro mejorar el precio de lo que vayas a comprar o contratar en cualquier parte. Más o menos la tarifa de un driver en Madagascar suele rondar los 100€/día. independientemente de las personas que formen el grupo, por lo que cuantos más sean, mejor sale.
Otra de las cosas que vienen bien es comprar una tarjeta SIM de una de las compañías de aquí con tarifa de datos, ya que seguro que os saca de más de un apuro. Nosotros ya la usamos el primer día para llegar a nuestro alojamiento en Andasibe.
El trayecto desde Antananarivo nos llevó cerca de 6h por carreteras bastante rotas y terminó siendo bastante cansado.
Nos alojamos en Lemurs Lodge. El hotel está muy bien y nos costó 30€ la noche, la habitación doble con desayuno. En esta zona del país hace más frío por lo que no hay que olvidarse de traer ropa de abrigo. Por la noche baja mucho la temperatura.
A la mañana siguiente, después del leeeeento desayuno (una expresión que se usa aquí es “mora, mora” que quiere decir “despacio, con clama…) nos fuimos a la reserva de Analamazaotra. El precio del parque cuesta 45.000Ar/persona y puedes elegir entre 3 rutas posibles para ver el Indri y otra más completa que catalogan como ‘Adventure’ que es la más larga (4h). Nosotros nos decidimos por esta última.
Lémur SifakaLémur Indri
La visita está muy bien organizada y sí o sí tienes que ir con guía porque no hay nada señalizado y es obligatorio. La tarifa del guía varía en función de la ruta que elijas, la de 4h tiene una tarifa de 60.000Ar. Nos tocó un guía local llamado Patrick que nos metió por muchos sitios para ver 4 tipos distintos de lémur, los vimos desde muy cerca, cosa que no nos esperábamos para nada.
Parada técnica
De vuelta a nuestro alojamiento aprovechamos para darnos un paseo para conocer el pueblo. Mola ver cómo vive la gente de esta zona y son bastante simpáticos.
Desde Andasibe hasta Antsirabe hay algo menos de una jornada de trayecto por carreteras con muchos baches. Gracias a Rivo (nuestro driver) fuimos visitar la Reserva de Peyrieras para ver los camaleones y demás reptiles que tienen.
Es una visita interesante y perfecta para rellenar un poco de tiempo ya que en Antsirabe hay poco que ver y puede ser aburrido si se llega demasiado temprano.
La entrada a la reserva son 20.000Ar/pers. y el guía 10.000Ar para grupos de 4 a 8 personas. La visita se hace en unos 40 minutos y se ven muchos bichetes.
En Antsirabe no hay gran cosa que hacer pero recomendamos el hotel Antsirabe que está muy bien y se desayuna de fábula. Antsirabe es una parada obligatoria para ir hacia los Tsingys de Beramaha ya que es imposible llegar en el día si se va desde Andasibe como fue nuestro caso.
El camino desde Antsirabe a Morondava es un poco feo y tedioso pero una vez vas acercándote a Morondava la gente va cambiando y el paisaje se vuelve más verde gracias a la cantidad de arrozales que hay por la zona.
Nos alojamos en hotel Trecicogne hotel muy bonito y por esta zona se come genial. Os aconsejamos el baobab café para tomar una cervecita al atardecer y para cenar el restaurante La Capannina.
Los Tsingys de Bemaraha son una reserva natural declarada como Patrimonio de la Humanidad en 1990. Consiste en una formación geológica única y muy, muy sorprendente. La roca caliza, por la acción del agua ha experimentado una erosión en forma de cuchillar con paredes profundas y líneas muy afiladas, de hecho, en malgache tsingy significa “donde no se puede andar descalzo”.
Llegar aquí es una aventura de dos días, se tarda una vida en llegar porque no hay carreteras como tal, son caminos de puro polvo, agujeros y piedras, todo un reto para los conductores de 4×4 (imposible llegar con otro tipo de vehículo).
La aventura comienza en Morondava. Ahí empezamos el viaje atravesando la avenida de los babobas, un sitio espectacular donde ver decenas de baobabs juntos de enorme tamaño. Paramos poco porque el camino es largo y muy roto, pararemos más a la vuelta.
En Morondava se compran las entradas para los Tsingy, nos costaron 55.000Ar a cada uno (13,43€).
Tardamos unas cuatro horas en llegar a Belo Sur, primera aldea de un tamaño un poco más grande, y primer “ferry”. Aquí paramos a comer en un restaurante muy modesto pero a tope de gente y he de decir, que en ese sitio me he comido ¡uno de los mejores pollos a la parrilla de mi vida! Se nota cuando un pollo no está hormonado…
Preparados para embarcarEquipo al completoVehículos de esta zona
En Belo Sur tuvimos que esperar a más 4×4 porque suele haber asaltos a mano armada en el trayecto y hay que ir en comboy con la escolta de unos militares (nos quedamos flipados). Esperamos como media hora, pero fue genial porque nos dio la oportunidad de hablar con los niños de la la aldea e intercambiar palabras en malgache y español. Los niños son tan inocentes, tan niños, que es toda una experiencia poder relacionarte un poco con ellos.
MercadoNiños por todos lados
Después de la espera y de la organización del comboy nos pusimos en marcha hacia Bekopaka, que es el pueblo más cercano a los Tsingy. Esto nos costó otras cuatro horas de trayecto, bueno, un poco más porque se nos pinchó una rueda del 4×4 y fue muy comprometido porque quedarse parado en esta zona es peligroso. Todos los conductores se pusieron manos a la obra y fueron súper eficaces, cambiaron la rueda en un periquete.
Pinchazo
Nos tocó un último cruce de río en otro “ferry”, este más corto. Llegamos casi al anochecer a nuestro alojamiento. Se llama Tanankoay y se trata de un sitio increíble, súper integrado con las construcciones de la zona y en la naturaleza. Es más sencillo, pero muy económico y muy confortable. Además, la cocina es francesa y además de ser deliciosísimo las cantidades son muy generosas. Es muy recomendable.
Tanankoay Lodge
Al día siguiente nos levantamos a las 6 de la mañana porque el día era largo, nos tocaba la vista de los Tsingy. Salimos a las 6.30h y de nuevo camino de polvo con agujeros enormes y gente por todos lados. Lo primero que hicimos fue llegar a la orilla del río Manambolo y pagar las tasas (ahora las desgloso) y coger un par de canoas tradicionales para visitar una cueva y disfrutar de un agradable y fresquito paseo por el río. Esto lo pagamos a parte de la visita de los Tsingy pero fueron solo 20.000Ar cada uno (4,88€).
Las tasas para ver los Tsingy son unos 28€ por persona, las tasas del guía las repartimos entre los cuatro que éramos.
Entrada 55.000Ar (13,43€)
Guía para todo el recorrido (canoa y Tsingy) 135.000 (33€)
Canoas 20.000Ar (5,4€)
Tasas 5.000Ar (1,22€)
Después del paseo en canoa (que fue muy agradable) proseguimos el camino hacia la entrada de los Tsingy. Hicimos un recorrido de 4h y la verdad es que nos dejó impresionados. Son realmente bonitos y el recorrido es muy divertido porque tienes que usar equipo de ferrata, asegurarte a los cables, procurar no caerte porque cortan que no veas… es espectacular, merece la pena.
Al finalizar el recorrido el guía nos propuso ampliar un poco más el recorrido y meternos por el laberinto y así hacer la vuelta menos expuesta al sol (hace muuuucho calor muy temprano y el sol pica). Le dijimos que sí, nos cobró 40.000 Ar a los cuatro extra, pero estuvo bien la ampliación. Nos gustó tanto el recorrido que no nos apetecía irnos.
La vuelta se hace tediosa porque una vez más hay que esperar a los demás para salir en comboy, pero mientras esperas, puedes interactuar con la gente que hay por ahí y observar cómo se relacionan, cómo te miran y cómo te sonríen.
El PN de Ranomafana está situado a 1:30h de Antsirabe por una carretera sinuosa llena de curvas y baches pero con unos paisajes alucinantes.
Cascada de Adriamamovoka
El bosque húmedo al que llegas es lo último que esperas encontrarte después de venir de la zona de Morondava donde todo es más seco y con menos vegetación, pura sabana.
En esta zona hace bastante frío por las noches y suele llover, así que conviene venir preparado para todo. El pueblo está situado a unos 1000m de altitud y está rodeado de vegetación, así que la humedad es tremenda.
Nos alojamos en Forêt Austral Ranomafana y, aunque el sito es una pasada dado el entorno en el que está, hay varias cosas en la que podrían mejorar mucho (desayuno, confort de las habitaciones, estado de las camas, etc). Nosotros no lo recomendamos, así que buscad otro alojamiento más confortable y si está en el pueblo mejor, así puedes cenar en algún restaurante local con la gente del pueblo.
Forest Austral Ranomafana
La entrada al Parque Nacional cuesta 55.000 Ar/pers (13,46€) y el coste del guía va en función del circuito que decidas hacer:
Circuito Sahamalaotra: 7km – (2h-4h). Guía: 75.000 Ar (18,35€)
Circuito Aureus: 8km – (2h-3h). Guía: 75.000 Ar (18,35€)
Circuito Vatoharanana: (12km/14km) – (6h-8h). Guía: 105.000 Ar (25,70€).
Nosotros nos decidimos por el circuito Vatoharanana. Teníamos el día entero para dedicarle al parque y encima hacía un día soleado increíble, así que queríamos aprovechar la suerte. Le dijimos al guía que nos dejara en el pueblo a la vuelta y así podíamos ver una cascada antes de llegar y la piscina termal (en la que te puedes bañar si llevas bañador y gorro, ambos obligatorios) que está a unos 35 grados. Nosotros no nos bañamos porque hacía demasiado calor como para meternos en agua caliente.
El bosque húmedo de Ranomafana es enorme y repleto de plantas, ríos, cascadas y animales endémicos. Vimos varios tipos de lémures, una mangosta, un geko que parecía una hoja seca, varias aves… por ahora el mejor PN que hemos visto en el país. Los lémures no se ven desde tan cerca como en Andasibe (aunque uno bajó al suelo), pero vimos muchas especies diferentes y súper bonitas.
Como decidimos volver al pueblo, paramos en la cascada para comer algo y continuamos una hora más hacia el pueblo. Nos quedamos dando un paseo y tomando una cerveza en un establecimiento local. Es interesante ver cómo es la vida en los pueblos, lo diferente que es la gente en función de la región y cómo se relacionan con nosotros. Rivo, nuestro driver vino al rato y estuvo acompañándonos hasta que decidimos volver al hostel para la ducha y la cena.
Cascada al fondo
Recomendamos cenar en el pueblo, hay mucha vida y puedes comer platos malgaches por muy poco dinero. La comida es rica y fresca hay mucha afluencia de gente, así que no hay que tener reparo en comer en estos sitios.
La idea original de pasar por Manakara era coger desde aquí el tren que te lleva hasta Fianarontsoa porque atraviesa por unos paisajes alucinantes repletos de bosques de bambú, plantaciones de banana, arrozales y por muchos pueblos interesantes.
Hay que tener en cuenta que este tren no se garantiza 100% que salga, ni que salga a su hora y la duración del mismo es una verdadera incógnita ya que se utiliza (principalmente) para abastecer a los pueblos y para recoger mercancía para llevar a las grandes ciudades.
Podemos calcular que dura entre 5h y 12h dependiendo de mil factores.
La verdad que si uno se quiere ahorrar esa paliza de tren, bajar en coche desde Ranomafana hasta Fianarontsoa es igual de placentero, menos cansado y mucho más rápido.
Manakara como ciudad no merece la pena a no ser que tengas que parar por el tren o por dar un paseo por el canal de Pangalanes. Esta última es una actividad chula para rellenar una mañana y salir hacia otro destino.
PescadoresMujeres pescandoSúper morteroCanal de Pangalanes
Antananarivo, la capital de Madagascar, es una gran urbe desordenada y un poco caótica desde donde salen los aviones hacia la parte norte del país (nuestra siguiente parada), así como a otros destinos nacionales.
Aprovechamos uno de los días para visitar la ciudad histórica de Ambohimanga y ver sus ruinas declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 2001.
Ciudad de AmbohimangaRuinasPano de AntananarivoBailes tradicionales
El tráfico en esta ciudad es bastante caótico y un trayecto relativamente corto puede llevarte horas. A nosotros no nos ha parecido que merezca mucho la pena pasar varios días en esta ciudad aunque si se tienen horas ‘muertas’ se puede aprovechar para visitar algunas cosas de interés como el palacio de la reina, el mercado y la plaza de la independencia.
Nos alojamos en el hotel Le Relais de la Hauteville, un sitio muy limpio donde se come bastante bien y con unas vistas de las mejores de Tana.
Para comer os recomendamos el restaurante Sakamanga, tiene una terracita con una piscina muy agradable.
Llegar hasta Antsiranana desde Antananarivo se puede hacer por carretera (¡error!) o en avión que es la opción más lógica y que os recomendamos.
Si se coge con antelación el billete rondará los 100€/120€ y tarda 1:55h con AirMadagascar o Tsaradia. Como todos los transportes de Madagascar, no garantizan que salgan, ni que salgan a la hora y puede que salgan incluso antes de la hora prevista, por lo que hay que ir con tiempo de sobra para evitar posibles sustos.
Avión Air Madagascar
Antsiranana es una población costera del norte del país donde hay mucha población francesa residiendo allí, sobre todo hombres mayores solos y se les ve rodeados siempre de chicas jóvenes (curioso).
Nos alojamos en el hotel La Belle Aventure, muy recomendable al estar muy cerquita de la calle principal y tener unas habitaciones más que aceptables.
La primera actividad que hacemos son 4:30h con quad recorriendo las 3 bahías, un lugar increíble con playas paradisíacas, arena blanca y mucho manglar. Es un paraíso para practicar kite-surf y comer super rico en el pueblo de pescadores de Ramena.
Os recomendamos que paréis a comer en el pueblo de Ramena en uno de los numerosos restaurantes a pie de playa. El pescado está exquisito y el baño es un lujo después de comer.
Comer en primera líneaBañito rico
Al día siguiente nos vamos a visitar el parque nacional de la montaña de Ámbar. Se trata de una selva tropical con un gran número de lémures, camaleones, geckos, aves, así como numerosas cascadas y lagos todos ellos de origen volcánicos.
El precio del parque es de 35.000 Ar/pers. y el precio del guía 80.000 Ar. Hay 3 tipos de actividad, y nosotros elegimos la media, que son cerca de 4h y se ven los principales puntos de interés del parque.
CascadaDesde lo altoMini camaleónMás camaleones
La última actividad antes de irnos hacia las islas del norte es recorrernos los tsingys rojos. Se tardan unas 2h desde Antsiranana y es una visita simplemente alucinante.
Si tienes suerte y se va temprano, se pueden ver completamente solos. Las formaciones rocosas son verdaderamente curiosas y los colores son muy chulos.
Como guinda del viaje visitamos el archipiélago del norte de Madagascar para disfrutar de sus playas paradisiacas, de la tranquilidad y de la comida riquísima que existe.
Comenzamos por la isla de Nosy Komba como centro de nuestras visitas a otras islas y actividades. Desde el puerto de Ankify se cogen los barcos públicos y privados para venir a las diferentes islas del norte. Todos los trayectos son negociables y puede merecer la pena negociar un transporte privado ya que las barcas públicas no salen hasta que no se llenan las embarcaciones.
Nuestro trayecto desde Ankify nos costó 130.000 Ar/bote y se tardan unos 40’ ya que te llevan hasta tu propio hotel.
En la isla de Nosy Komba no hay demasiado que hacer a parte de relajarse, leer, etc, pero hay algo chulo que es subir hasta el punto más alto de la isla (unos 500m de altitud) atravesando una zona de lémures y algún que otro poblado remoto.
Las vistas son fantásticas y si la haces por la tarde puedes ver las puestas de sol tan increíbles que hay en esta isla.
Camino hacia la montañaLémuresPuesta de sol bajando de la montaña
Nos alojamos en Floraly Komba ya que nos lo recomendaron unos amigos y ha sido todo un acierto de sitio. Está situado en la parte norte de la isla y está mucho más cerca del pueblo y de las otras islas y actividades. Además, es de los pocos sitios donde hay playa chula con arrecife y donde poder hacer snorkel para ver tortugas.
Floraly KombaIncreíbles puestas de sol
La primera actividad que escogimos fue visitar la espectacular isla de Nosy Iranja y la lengua de arena que comunica las 2 islas cuando baja la marea. Es una isla espectacular, de esas sacada de un cuento pero lo malo es que está llena de gente.
Esta actividad la contratamos con nuestro hotel y salió a 140.000 Ar/pers. con comida y bebida incluida. La comida fue inmejorable y la guía todo un acierto.
La siguiente actividad que hacemos es la isla de Nosy Tanikely, una reserva marina protegida donde poder bucear y hacer snorkel rodeados de un gran fondo de coral, peces de colores y tortugas picudas por todos lados.
Una gran experiencia con la misma pega de siempre, demasiada gente alrededor. Al fin y al cabo todos queremos ir a los mismos sitios. Esta actividad costó 140.000 Ar/pers.
Para los amantes del buceo, comentaros las 2 inmersiones más solicitadas de la isla:
Nosy Tanikely Playa – 58’ /20m.
Nosy Tanikely Sur – 57’/16m.
Ambas inmersiones son muy cómodas y se puede ver muchos campos de gorgonias, bosques de coral, meros, manta-raya, tortugas, etc.
Después del relax de Nosy Komba hacemos el salto a Nosy Be, la isla principal del archipiélago ya que desde allí tenemos el vuelo de vuelta a la capital y decidimos pasar solo 1 día.
Fijamos el precio del transporte con el hostel y nos sale a 100.000 Ar/bote y estamos en Hellville (la capital) en menos de 40’.
Allí nos alojamos en los Bungalows d´Amborana. Nosy Be es una isla bastante más enfocada al turismo sobre todo de italianos y franceses donde se recluyen en núcleos en la playa de Ambatoloaka.
Lo mejor que hemos sacado de Nosy Be es el restaurante Batumoch. Comida súper rica a unos precios muy bajos. Los tuc-tuc desde HellVille hasta la zona de Ambatoloaka son negociables y los puedes sacar relativamente fácil por 6.000 Ar por el día y 10.000 Ar por la noche. Se paga por tuc-tuc, no por persona.
Cena en Batumoch
Nos ha parecido mucho menos auténtico que Nosy Komba, incluidas las playas y hay mucha más gente en plan paquete vacacional.
Al día siguiente nos fuimos directos al aeropuerto camino de la capital, Tana y todo el mundo te dice que tienes que salir con, al menos, 2h de antelación pero no hace falta tanto. Puede que te pase como a nosotros y abras literalmente el aeropuerto.