Viaje organizado con la compañía nomadasport con una duración de 6 etapas divididas de la siguiente manera:


Viaje organizado con la compañía nomadasport con una duración de 6 etapas divididas de la siguiente manera:


El comienzo de la primera ruta se hace después de un traslado desde Marrakech de más de 5h de duración. Comenzamos la ruta ganando altura poco a poco hasta adentrarnos en el corazón del Atlas.

Primera etapa exigente en cuanto a kilómetros acumulados de la ruta. Se sube a un collado a unos 2.700m de altitud para, después, tomar una pronunciada bajada hasta el final de la etapa.

Saldremos del Atlas por la imponente garganta del Todra. Etapa de transición y para reponer un poco las piernas de las 2 primeras etapas.


Etapa reina con muchos metros de desnivel. Vistas espectaculares donde se rodó la película Babel al llegar a un collado.

Última etapa dura de la ruta. Se atraviesa uno de los palmerales más grandes del mundo, 200m de longitud antes de llegar a Zagora. Impresionante.

Etapa para disfrutar de la llegada al desierto y coronar una duna para realizar las fotos pertinentes.


FECHAS: 08 AUG – 03 SEPT (27 DÍAS)


El plannnig seguido en este viaje ha sido:
Hay varias formas de llegar a Tanzania pero una buena opción a un precio asequible es hacerlo con Qatar Airways con escala en Qatar. Los aviones son magníficos y el trato muy bueno. El visado de entrada cuesta 50$.
¡Por fin estamos en África! Este destino era uno de los que más ganas teníamos por todo lo nuevo que suponía (nuevo continente, cambio cultural, safaris, playa, etc).
Hemos dividido el viaje en 2 partes, una de ellas es centrar las 2 primeras semanas en realizar un safari de 5-6 días, visitar varias ciudades y acercarnos a la zona de los montes Usambara que habíamos oído hablar muy bien de ellos.
La capital económica de Tanzania, Dar es Salaam, no nos parece que tenga nada reseñable y os aconsejamos que paséis un poco de largo.
La mejor ciudad para gestionar los permisos y contratar safari es, sin duda, Arusha. Para llegar hasta esta ciudad, tomamos un autobús que tarda 10h de trayecto desde Dar es Salaam con la compañía Scandinavian Express por el módico precio de 24.000TSHS ∼ 9€ por persona.



Arusha tiene algo que no sabría explicar pero, a primera vista, no tiene nada de especial pero engancha. Según la Loonely Planet y algunos foros que habíamos visitado, hay que tener cuidado con algunas agencias de la ‘lista negra’ para no tener una mala experiencia.
Mucha gente se te acerca para ofrecerte los servicios de un safari. Aquí podéis regatear los precios y ver cuáles os ofrecen mejores cosas. Os aconsejamos la agencia con la que lo hicimos nosotros que nos pareció que salió todo perfecto, tanto el guía como el cocinero.

Arusha tiene algo más que ver que la capital económica pero no mucho más. Si no tenéis contratado el safari desde vuestros países de origen (cosa que no aconsejamos ya que sale mucho más caro), podéis aprovechar una mañana para contratar este servicio.
El safari, como ya dijimos en el post anterior, lo contratamos con la agencia Shidolya Tours&safaris por 600$ por persona y, visto lo que nos pedían desde España, es un gran precio.
Compartimos esta aventura con una pareja de británicos muy majos, así abaratamos costes. En total son 5 días/4 noches visitando los parques nacionales de Lago Manyara, Serengeti(2) y N´Gorongoro.

El primer parque que visitamos, PN Lago Manyara, nos parece algo impresionante. Se trata de un parque nacional no muy grande pero increíblemente bonito y sinuoso. Al contrario que el PN Serengueti, donde hay muchísima llanura, este parque tiene muchos árboles y no se ven los animales a simple vista. Tiene, además, la peculiaridad de que tiene millones de flamencos asentados en su inmenso lago y cubre todo de un color rosa imponente.
Llevamos contratados un guía, que es el que nos lleva en el jeep a todos lados de los parques en busca de los animales, y un cocinero que se encarga de tenernos las comidas preparadas para cuando volvemos de las jornadas en los parques nacionales, así como de montar y desmontar las tiendas de campaña.
Es un lujazo ir así de safari. Está todo perfectamente montado para que el turista solo tenga que concentrarse en el avistamiento de animales.
Para llegar al PN Serengueti, debemos hacer un largo y polvoriento viaje de una 5h por camino. Antes de ir a ver animales, nos paramos a visitar un poblado masai donde nos enseñan sus danzas, sus casas, sus costumbres y, en general, cómo viven.
Es un poco teatrillo aunque realmente esta gente vive así y eso que, aparentemente no tienen demasiado.


Este parque nacional es enorme. Tiene más de 12.000km² y es uno de los más grandes del país. Es una inmensa estepa donde no se ve el final por ningún lado. La vida salvaje no cuesta demasiado encontrarla ya que está por todos lados y porque todos los jeeps se van avisando de dónde se encuentran los animales en cada momento para que todos los extranjeros podamos verlos.
La zona de acampada en este parque es un tanto especial porque, el único lugar que está vallado y protegido contra los animales es la zona de comedor. Aquí advierten que hay que tener cuidado porque los animales se suelen acercar por la noche a las tiendas, de ahí que haya rangers asentados cerca de los campamentos.



En realidad, este parque es un gran cráter inactivo donde, a día de hoy, alberga una fauna rica y salvaje. Al contrario que en el PN Serengueti, los animales no suelen migrar ya que aquí se conserva el pasto fresco y abundante durante todo el año. Es como si tuvieras a todos los animales encerrados en un mismo sitio.
Con esto ponemos punto y final a nuestro increíble safari. Todos los guías de los safaris pedirán una propina que, en nuestro caso, fue de 25$ por cabeza y la cual no le pareció demasiado bien. En este país se piensan que todos los blanquitos somos ricos, al menos eso pensaba el nuestro.

Moshi es el pueblo más cercano si se quiere hacer alguno de los múltiples trekking hacia el Kilimanjaro. Hacer el trekking de ascenso al Kilimanjaro te puede salir muy caro (aproximadamente unos 700€/persona dependiendo de la agencia).
Al haber realizado ya el safari, se nos iba de presupuesto pero se pueden realizar caminatas hasta la base del volcán a precios muchos más razonables. Esta era nuestra idea pero estuvimos un día y medio esperando en Moshi a que se fueran las nubes y poder ver el volcán.
Como esto no pasó y el pueblo no tiene ningún interés, decidimos irnos directamente hacia los montes Usambara (es lo bueno de ir por libre que no te ata a nada).

Para llegar hasta las montañas Usambara, se ha de coger un bus hasta Mombo (4h desde Moshi – 15.000tsh) también con la Scandinavian Express y luego un transporte local llamado dala-dala hasta el pueblo de Leshoto (1,5h con paradas – 3.000tsh).
El camino hasta llegar a Leshoto es una maravilla ya que va ascendiendo desde la llanura hasta los pueblos de la montaña. Está todo lleno de vegetación y el paisaje cambia radicalmente.
Hay muy pocos alojamientos en Leshoto pero hay uno que merece bastante la pena por el entorno y por los desayunos, Tumaini Hotel. Dada la calidad de los alojamientos en general en Tanzania, este se le puede considerar bastante apañado.

Al día siguiente nos dirigimos a contratar algún trekking por la zona en la oficina de turismo que la lleva una asociación de gente del pueblo. Hemos contratado 2 días de trekking con comidas incluidas por 100$ los 2:

El primer trekking comienza por terreno de plantaciones de plátano y café. Atravesamos varias aldeas y la gente nos miraba sorprendida al ver a 2 blanquitos por aquellos parajes. Más tarde el terrero se va poniendo algo más pino y nos adentramos en el rain forest. Aquí todo es muy húmedo ya que suele llover casi siempre.



Nos paramos en una antigua granja alemana donde se pueden comprar productos ecológicos y donde aprovechamos para almorzar lo que nos habían preparado. Las vistas y el lugar son ideales para hacer un alto en el camino y disfrutar del paisaje.
El final de la ruta se vislumbra porque se ha llegado a un alto desde donde solo queda asomarse al mirador y contemplar toda la llanura masai a tus pies. La vista es sobrecogedora.



El segundo día no nos pareció una ruta tan bonita como la del primer día pero solo por estar en este sitio merece la pena andar solo por andar y ver la gente que se va cruzando contigo.
Muy posiblemente veréis camaleones por el camino si vais con los ojos bien abiertos o tenéis un guía que os lo chiva. La cascada final es un sitio chulo pero nada del otro mundo.



Nos despedimos de esta zona maravillosa de Tanzania que, sin duda alguna, merece mucho la pena para un par de días o tres.
Para llegar a la isla de Zanzibar desde Tanzania, se puede hacer por avión o por ferry. Nosotros escogemos esta segunda opción por ser más económica. El trayecto dura unas 2:30h. Una cosa a tener en cuenta es que en los ferrys solo reservan 15 plazas para extranjeros por lo que, si se pretende viajar a la isla, ha de reservarse el billete con antelación. El precio del billete son 30$/persona.
Nada más llegar a tierra, nos cogemos un taxi para ir a la zona norte de la isla, más concretamente, a Nungwi. En 1h aproximadamente llegamos a nuestra primera parada en Zanzibar.
Lo que primero llama la atención es el color del agua y de arena. Pocas veces he visto algo tan bonito como destino de playa.



Nungwi es un destino básicamente lleno de turistas buscando sus playas paradisíacas y sus actividades acuáticas. Es fácil contratar excursiones a algún arrecife de coral para hacer snorkel, hacer inmersiones de buceo o simplemente estar tirado en la playa.
Nosotros contratamos la visita al atolón de Mnemba. Resultó ser todo un acierto ya que es un sitio espectacular y se ven muchísimas especies de peces y, si hay suerte, se pueden ver tortugas y delfines. La excursión fueron 20$/persona y estuvimos casi todo el día fuera. Consejo, si eres de los que se marea, vete preparado ya que en las embarcaciones se pasa realmente mal.


El siguiente destino al que vamos dentro de Zanzibar es Paje. Esta pequeña zona de costa se encuentra al este de la isla y es completamente diferente a la parte norte de Nungwi. Aquí el agua es de un color turquesa y es mucho más salvaje y menos turística.
Hay una playa grandísima donde poder darse unos paseos infinitos y disfrutar del paisaje que la rodea.



Encontramos de casualidad en mitad de la playa una especie de restaurante regentado por chicos locales que preparaban lo que pescaban en el día. Una auténtica maravilla lo que hacen estos chicos y os lo recomendamos.
Paje, además, es un destino perfecto para los amantes del kite-surf. Encontraréis millones de cometas surcando los cielos de esta zona. Es un sitio ideal si quieres aprender este deporte tan chulo.
Nuestro último destino en Zanzibar es su capital, Stone Town. En la capital hay muchísimas cosas que ver y que hacer. Una de las cosas que hicimos y que nos sorprendió mucho es perdernos por las callejuelas del centro. Es como estar en un laberinto pero donde siempre descubres algo interesante de ver en casa esquina.



El museo del palacio y la casa de las maravillas son otras dos atracciones turísticas de la capital. El primero era la residencia del sultán a primeros de siglo XX y la segunda es la sede del museo de historia nacional de Zanzibar. Son visitas cortas pero interesantes.



Sin duda, una de las mejores visitas que se pueden hacer desde Stone Town es visitar la minúscula isla de Prison Island, antiguo recinto donde encerraban a los esclavos rebeldes allá por 1860.
La isla está rodeada de magníficos corales que se pueden visitar con actividad de snorkel. Son muy bonitos e interesantes pero lo que realmente llama la atención de esta visita son los nuevos inquilinos de esta isla, las tortugas terrestres de más de 100 años de edad.


En la entrada te dan hojas frescas para que puedas dar de comer a las tortugas. Las puedes tocar y son totalmente inofensivas. Eso sí, ten cuidado porque están hambrientas.
En la zona del puerto, se pueden degustar magníficas parrillas de verduras y de carne y probar un vaso de caña de azúcar recién exprimido es un auténtico lujo.


Una de las cosas de las que no os aburriréis es de ver las puestas de sol tan espectaculares que hay en esta isla. Un día con nubes por la tarde será de las mejores puestas de sol que se pueden ver.


FECHAS: 08 ABR – 15 ABR (8 días).
Viaje a los alpes de Lyngen en semana santa con la idea de disfrutar de la nieve y el paisaje de esta península por encima del círculo polar ártico.
Las ascensiones que hacemos son:
Esta ascensión es un estupendo mirador de las montañas de la Península de Lyngen y de las montañas de Troms en general.
Está rodeada de dos importantes fiordos, el Grotsundet y el Ullsfkprdem. Partimos desde una cota de 127 metros por un bosque abierto de abedules para, una vez superada la zona boscosa, ascender por suaves pendientes hasta la cima del Ullstienden. Desde aquí, podremos observar las montañas de Lyngen. Primer gran descenso de la semana.
Desnivel + 966 m. Desnivel – 966 m.
Desde Rottenvik, ascenderemos por un bosque de abedules para ya por terreno abierto alcanzar el lago de Rotenvik–vatmet. Desde aquí la pendiente se endereza hasta la cumbre. Estupendas vistas con los dos fiordos que rodean a la península además de observar los inmensos glaciares del Trolltinden y Tafeltinden. Descenso directo al lago de Rotenvik–vatmet o por el camino de ascenso.
Desnivel + 1.200 m. Desnivel – 1.200 m.
Después de llevar varios días observando esta montaña que desde Lyngseidet tiene el aspecto de cono volcánico será el turno de subir hasta su cima.
Nos pondremos los esquís en las afueras de esta población y cuando lleguemos a la base del cono que hemos observado días atrás iniciaremos un trabajo de diagonales y vueltas marías hasta alcanzar lo que pensábamos que desde abajo era la cima. Y estábamos equivocados porque desde aquí aún nos queda una elegante arista suficientemente ancha que recorreremos por lo general con los esquís en nuestros pies.
Y aquí no acabará el día porque aún quedará lo mejor, un descenso en general con muy buena nieve y una pendiente mantenida que nos alegrará el fin de fiesta.
Desnivel + 1.200 m. Desnivel – 1.200 m.
Magnífica excusa para conocer el norte de este territorio. Esta montaña que vista desde nuestro vehículo parece emerger de forma brusca desde el océano nos ofrece un buen y directo descenso. Realizaremos un itinerario circular entrando por el valle de Galtdater más suave y óptimo para su ascenso para alcanzar el collado Nw y afrontar las rampas finales. Descenso de su pala somital y de su ladera que acaba en el fiordo.
Desnivel + 1.219 m. Desnivel – 1.219 m.
Desde Lyngsdalen recorreremos el valle de Lyngsdalselva hasta Várás, desde donde por la vertiente norte llegaremos a la cima. Magnífico descenso continuo de 1.293 m.
Recorrer este valle nos permite adentrarnos en el eje de la cadena montañosa que recorre toda la península y una vez llegados a cima volver a ver mas allá , el azul de los fiordos.
Desnivel + 1.400 m. Desnivel – 1.400 m.
El último día nos dirigiremos hacia el sur por la costa este de la península para afrontar la última ascensión antes de regresar a Tromsø. Empezaremos en un bosque de abedules abierto que dará paso a una ladera con una inclinación media ideal para nuestro último descenso. Hoy estaremos rodeados de enormes montañas habiendo despedido después de tantos días la presencia del mar.
Desnivel + 1.300 m. Desnivel – 1.300 m.
Tras la primera parte de montaña, toca pasar un par de días en Marrakech para admirar las muchas cosas que ofrece esta ciudad. Nos alojamos en un riad como pocos he visto, una pasada de alojamiento (Ryad Marrakech).
Llegamos ya de noche a la ciudad y nos dio tiempo a darnos una vuelta por la plaza de Jamaa el-Fnaa y cenar en una de las múltiples terrazas con vistas y saborear la espléndida cocina árabe que tiene Marruecos.

El día siguiente nos esperan unas cuantas visitas a la ciudad. La primera de ellas son las tumbas saadíes que están justo enfrente de nuestro riad. La entrada cuesta 10Dh por persona y se ven relativamente rápido.


La siguiente visita que nos apetece es recorrernos el Zoco hasta la extenuación y ver la locura de puestos que hay en él. Es una visita obligada y os recomendamos perderos por la infinidad de callejones que hay. Es completamente seguro incluso de noche.
Si se va con ánimo de comprar algo hay que llevar una actitud de regateo constante ya que es como una cultura diaria para los vendedores. Un buen precio suele ser un 60% del primer precio que suelen dar.


La última visita que hacemos en la ciudad es al Palacio Bahia. La entrada son 10Dh por persona y la visita lleva 1h más o menos. Se aprecian muchas similitudes con alguna estancia de la Alhambra de Granada como algunos de los patios que hay.



Después de estos 2 días por Marrakech hemos disfrutado de la hospitalidad de la gente de Marruecos, de su gastronomía y de sus costumbres. No sé qué tiene Marruecos pero siempre volvemos ¡y ya van 4 veces! Cuidándonos así de bien volveremos pronto.

