Antananarivo, la capital de Madagascar, es una gran urbe desordenada y un poco caótica desde donde salen los aviones hacia la parte norte del país (nuestra siguiente parada), así como a otros destinos nacionales.
Aprovechamos uno de los días para visitar la ciudad histórica de Ambohimanga y ver sus ruinas declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el año 2001.
Ciudad de AmbohimangaRuinasPano de AntananarivoBailes tradicionales
El tráfico en esta ciudad es bastante caótico y un trayecto relativamente corto puede llevarte horas. A nosotros no nos ha parecido que merezca mucho la pena pasar varios días en esta ciudad aunque si se tienen horas ‘muertas’ se puede aprovechar para visitar algunas cosas de interés como el palacio de la reina, el mercado y la plaza de la independencia.
Nos alojamos en el hotel Le Relais de la Hauteville, un sitio muy limpio donde se come bastante bien y con unas vistas de las mejores de Tana.
Para comer os recomendamos el restaurante Sakamanga, tiene una terracita con una piscina muy agradable.
Llegar hasta Antsiranana desde Antananarivo se puede hacer por carretera (¡error!) o en avión que es la opción más lógica y que os recomendamos.
Si se coge con antelación el billete rondará los 100€/120€ y tarda 1:55h con AirMadagascar o Tsaradia. Como todos los transportes de Madagascar, no garantizan que salgan, ni que salgan a la hora y puede que salgan incluso antes de la hora prevista, por lo que hay que ir con tiempo de sobra para evitar posibles sustos.
Avión Air Madagascar
Antsiranana es una población costera del norte del país donde hay mucha población francesa residiendo allí, sobre todo hombres mayores solos y se les ve rodeados siempre de chicas jóvenes (curioso).
Nos alojamos en el hotel La Belle Aventure, muy recomendable al estar muy cerquita de la calle principal y tener unas habitaciones más que aceptables.
La primera actividad que hacemos son 4:30h con quad recorriendo las 3 bahías, un lugar increíble con playas paradisíacas, arena blanca y mucho manglar. Es un paraíso para practicar kite-surf y comer super rico en el pueblo de pescadores de Ramena.
Os recomendamos que paréis a comer en el pueblo de Ramena en uno de los numerosos restaurantes a pie de playa. El pescado está exquisito y el baño es un lujo después de comer.
Comer en primera líneaBañito rico
Al día siguiente nos vamos a visitar el parque nacional de la montaña de Ámbar. Se trata de una selva tropical con un gran número de lémures, camaleones, geckos, aves, así como numerosas cascadas y lagos todos ellos de origen volcánicos.
El precio del parque es de 35.000 Ar/pers. y el precio del guía 80.000 Ar. Hay 3 tipos de actividad, y nosotros elegimos la media, que son cerca de 4h y se ven los principales puntos de interés del parque.
CascadaDesde lo altoMini camaleónMás camaleones
La última actividad antes de irnos hacia las islas del norte es recorrernos los tsingys rojos. Se tardan unas 2h desde Antsiranana y es una visita simplemente alucinante.
Si tienes suerte y se va temprano, se pueden ver completamente solos. Las formaciones rocosas son verdaderamente curiosas y los colores son muy chulos.
Como guinda del viaje visitamos el archipiélago del norte de Madagascar para disfrutar de sus playas paradisiacas, de la tranquilidad y de la comida riquísima que existe.
Comenzamos por la isla de Nosy Komba como centro de nuestras visitas a otras islas y actividades. Desde el puerto de Ankify se cogen los barcos públicos y privados para venir a las diferentes islas del norte. Todos los trayectos son negociables y puede merecer la pena negociar un transporte privado ya que las barcas públicas no salen hasta que no se llenan las embarcaciones.
Nuestro trayecto desde Ankify nos costó 130.000 Ar/bote y se tardan unos 40’ ya que te llevan hasta tu propio hotel.
En la isla de Nosy Komba no hay demasiado que hacer a parte de relajarse, leer, etc, pero hay algo chulo que es subir hasta el punto más alto de la isla (unos 500m de altitud) atravesando una zona de lémures y algún que otro poblado remoto.
Las vistas son fantásticas y si la haces por la tarde puedes ver las puestas de sol tan increíbles que hay en esta isla.
Camino hacia la montañaLémuresPuesta de sol bajando de la montaña
Nos alojamos en Floraly Komba ya que nos lo recomendaron unos amigos y ha sido todo un acierto de sitio. Está situado en la parte norte de la isla y está mucho más cerca del pueblo y de las otras islas y actividades. Además, es de los pocos sitios donde hay playa chula con arrecife y donde poder hacer snorkel para ver tortugas.
Floraly KombaIncreíbles puestas de sol
La primera actividad que escogimos fue visitar la espectacular isla de Nosy Iranja y la lengua de arena que comunica las 2 islas cuando baja la marea. Es una isla espectacular, de esas sacada de un cuento pero lo malo es que está llena de gente.
Esta actividad la contratamos con nuestro hotel y salió a 140.000 Ar/pers. con comida y bebida incluida. La comida fue inmejorable y la guía todo un acierto.
La siguiente actividad que hacemos es la isla de Nosy Tanikely, una reserva marina protegida donde poder bucear y hacer snorkel rodeados de un gran fondo de coral, peces de colores y tortugas picudas por todos lados.
Una gran experiencia con la misma pega de siempre, demasiada gente alrededor. Al fin y al cabo todos queremos ir a los mismos sitios. Esta actividad costó 140.000 Ar/pers.
Para los amantes del buceo, comentaros las 2 inmersiones más solicitadas de la isla:
Nosy Tanikely Playa – 58’ /20m.
Nosy Tanikely Sur – 57’/16m.
Ambas inmersiones son muy cómodas y se puede ver muchos campos de gorgonias, bosques de coral, meros, manta-raya, tortugas, etc.
Después del relax de Nosy Komba hacemos el salto a Nosy Be, la isla principal del archipiélago ya que desde allí tenemos el vuelo de vuelta a la capital y decidimos pasar solo 1 día.
Fijamos el precio del transporte con el hostel y nos sale a 100.000 Ar/bote y estamos en Hellville (la capital) en menos de 40’.
Allí nos alojamos en los Bungalows d´Amborana. Nosy Be es una isla bastante más enfocada al turismo sobre todo de italianos y franceses donde se recluyen en núcleos en la playa de Ambatoloaka.
Lo mejor que hemos sacado de Nosy Be es el restaurante Batumoch. Comida súper rica a unos precios muy bajos. Los tuc-tuc desde HellVille hasta la zona de Ambatoloaka son negociables y los puedes sacar relativamente fácil por 6.000 Ar por el día y 10.000 Ar por la noche. Se paga por tuc-tuc, no por persona.
Cena en Batumoch
Nos ha parecido mucho menos auténtico que Nosy Komba, incluidas las playas y hay mucha más gente en plan paquete vacacional.
Al día siguiente nos fuimos directos al aeropuerto camino de la capital, Tana y todo el mundo te dice que tienes que salir con, al menos, 2h de antelación pero no hace falta tanto. Puede que te pase como a nosotros y abras literalmente el aeropuerto.
Este año hemos elegido el país del sol naciente. Un país lleno de contrastes desde montañas casi inhabitadas hasta las ciudades más tecnológicas del mundo pero sin descuidar la rica cultura ancestral. El país de los samuráis, las gueisas, los volcanes, tifones, tsunamis y el shushi.
El billete de avión lo hemos comprado con Lufthansa, con escala en Múnich. El vuelo desde Munich ha durado más de 11h donde dormir es más que una recomendación si no quieres pagar las consecuencias al llegar a Tokio, esta ciudad requiere más atención de lo normal en el primer contacto.
Saliendo del aeropuerto
Nada más llegar al aeropuerto de Haneda nos hemos dirigido a las oficinas del JR Pass a recoger los que habíamos comprado online desde Madrid.
También nos hemos pasado a coger el pocket wifi que habíamos reservado para el viaje, hemos reservado el pocket wifi 21 días y nos ha costado 89€. Al finalizar el viaje se devuelve en cualquier buzón postal, incluso en el del mismo aeropuerto. Es muy cómodo porque el sobre de devolución te lo dan, no tienes que hacer nada extra.
Para estos trámites hemos decidido crear una entrada a parte para contaros nuestra experiencia y ayudaros a dar menos vueltas por el aeropuerto.
Desde la misma oficina de JR EAST nos han reservado algunos asientos de los billetes de tren que íbamos a necesitar para llegar a la ciudad de Asahikawa. Por estas fechas, conviene ir con algo de antelación ya que los trenes están hasta arriba y encontrar sitio puede ser tarea complicada.
Billete Tren
Después de bastantes horas de viaje y varios trenes, hemos llegado a nuestro destino a las 23:30. Para la primera noche hemos reservado este hotel en Asahikawa.
La razón para venir hasta Hokkaido fue principalmente hacer trekking por los alrededores del PN de Daisetsuzan y tomar nota (quizás para hacer una escapada en invierno).
El viaje desde Tokio puede llegar a ser un poco pesado ya que, en temporada alta, hay muy pocos asientos disponibles para reservar en los shinkansen y puede que te toque ir de pie todo el trayecto. Por eso, recomendamos reservar asiento con antelación por lo que pueda pasar.
Esta zona del norte de Japón es la más deshabitada y una de la más extensa del país. Es un paraíso para los que (como a nosotros) les encanta la montaña y las zonas verdes. En invierno presumen de recibir cada año más de 14 metros de nieve. ¡Un paraíso!
Para llegar hasta el PN de Daisetsuzan, hemos cogido un bus en la estación de JR de Asahikawa. El precio del billete son 1.450¥ (solo ida) y tarda 1:30h aproximadamente.
Los billetes se compran en los bajos al lado de un supermercado Lawson, justo al salir de la estación a la derecha y el número de parada del bus es el 9. También se puede pagar el billete directamente al conductor una vez haya finalizado el trayecto.
Compra tickets bus
Horario buses
Parada de bus
El camino hasta Asahidake Onsen es muy chulo y se nota que ya nos vamos adentrando en zona con mucha vegetación. El camino es de un verde espectacular con millones de árboles a ambos lados de la carretera.
La última parada de bus es Asahidake rope station, que es un teleférico donde parte la ruta para ver la fumarolas del monte Asahi-Dake (2.291m) y la posible ascensión al mismo.
Asahidake Onsen
Ruta mirador
Desde el teleférico se pueden iniciar varias rutas, pero si no llevas información, antes de llegar al teleférico, a la derecha, te puedes informar en un Information center. Esta es zona de osos así que hay que extremar la precaución y seguir los consejos básicos que te dan en La Oficina de información.
Aquí os dejamos un mapa con algunas de las rutas que se pueden hacer y un enlace a la ruta que nosotros hicimos. Nos parece muy completa ya que hicimos una ruta circular viendo las fumarolas, ascendiendo el monte Asahi-Dake y vuelta por detrás hacia donde te deja el teleférico.
Nos alojamos en una pasada de camping situado a unos 400m antes del teleférico. Esta es la opción más económica que hay por la zona. Lo demás son precios astronómicos y verdaderamente prohibitivos. La tienda la alquilamos allí, nos dieron también unas esterillas gigantes para el suelo que nos vinieron de maravilla. Dos días de camping con tienda incluida (las esterillas de regalo) 2.500¥.
Camping Asahidake
Naturaleza
No esperéis unas instalaciones de primera puesto que no tienen bungalows ni un sitio donde guarecerse o comer, solo disponen de un sitio para cocinar impoluto, eso sí, y unos baños sin duchas, solo lavabos e inodoros.
Importante, este camping no tiene página web, así que para reservar, solo por teléfono y como casi no hablan inglés, hay que armarse de paciencia hasta llegar a entenderse. Eso sí, son tan majos, que hasta que no se enteran bien de lo que necesitas, no cuelgan.
El siguiente punto a visitar es Sapporo.
SAPPORO
Esta ciudad no destaca por nada en particular, así que, si no pilla de paso, nosotros no la recomendamos. En nuestro caso vino bien para no hacer el viaje de vuelta tan largo.
Visitamos el Museo de la cerveza, que es gratuito y te da una visión de la evolución de la marca, en la planta inferior hay un bar donde degustar varios tipos de Sapporo. La visita es corta y el museo más bonito por fuera que por dentro.
Museo de la cerveza Sapporo
Nos dimos una vuelta por la ciudad visitando los lugares que recomendaba la Lonely Planet y un poco más, porque llegamos al río que está a las afueras, lugar donde los habitantes de la ciudad hacen deporte y pasean.
Lo que sí no hay que perderse ya que estás en la ciudad es el ramen que hacen en el callejón Ganso Yokocho, concretamente al final, hay un sitio pequeñito donde una mujer hace un ramen con almejitas increíble.
El viaje que hemos hecho para llegar a Takayama desde Sapporo ha sido realmente duro. Demasiados trenes y una pena haber perdido tanto tiempo en transporte pero es lo que hay para poder ver todo lo que tenemos pensado hacer.
La zona de Alpes japoneses es alucinante y es recomendable en todos los sentidos. Hemos visitado 3 zonas que pasamos a resumir:
SHIRAKAWA-GŌ
La aldea de Shirakawa-go es famosa por ser uno de los pueblitos que albergan casas de estilo tradicional gasshō-zukuri con los tejados fabricados con paja y que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995.
Desde Takayama es muy sencillo llegar. Hay que coger un bus directo que sale frecuentemente de la estación y se tarda apenas 1:15h.
Se puede llegar a este pequeño pueblo desde muchos sitios. Os dejamos un horario de los buses desde todos los puntos que conecta.
Horarios buses a Shirakawa-gō
Mapa del pueblo
Este pueblo es simplemente fantástico pero tiene un lado negativo y es que somos demasiados los turistas que queremos verlo y algunos somos más ruidosos y molestos que otros (a saber). Si vais con tiempo suficiente, os aconsejamos subir a Shirakawa-gō en el último bus del día y quedaros a dormir en el pueblo para poder ‘tenerlo’ para vosotros solos, al menos durante unas horas.
Tori
Templo
Casa tradicional
Tablillas
interior casa tradicional
Shirakawa-gō desde lo alto
TAKAYAMA
El pueblo de Takayama, además de ser un punto perfecto como base de operaciones para poder visitar varios lugares imprescindibles de los Alpes japoneses, es una maravilla y también merece ser visitado. El ‘old town’ es una pasada y seguro que os sorprenderá.
Como en Shirakawa-gō, lamentablemente tiene mucho turismo y puede que por determinadas calles no parezca realmente interesante.
Templo
Fuente
Pagoda
Desde la estación de Takayama se puede ir a diferentes sitios interesantes como Kamikochi y Shirakawa-gō. Para estos 2 sitios es mejor comprar los billetes de ida y vuelta para que salga algo más económico. En el caso de Kamikochi, el billete es válido durante 6 días, así se puede planificar mejor la estancia allí.
KAMIKOCHI
Paraíso natural rodeado de multitud de montañas de más de 3.000m. El sitio perfecto para hacer rutas de montaña (si el tiempo te lo permite). Este enclave único se encuentra a unas 1:45h de Takayama.
Hay que coger 2 buses, el primero te obligará a bajar en la parada de Hirayu Onsen y luego tomar otro bus de 25′ escasos que te dejará dentro del parque.
Hay multitud de rutas para hacer. Nosotros os remitimos siempre a llevar alguna ruta con GPS si queréis que se salga de lo normal. Si por el contrario queréis hacer lo ‘standard’ os valdrá con seguir el reguero de gente o seguir el curso del río.
La ruta más fácil y sencilla para evitar llevar mapas transcurre por la vereda del río hasta una laguna (de pago). Son 3,5 km de ida y se vuelve por la otra vereda del río otros tantos kilómetros.
En la zona de Kamikochi hay muchas opciones de comida rápida y algún restaurante que otro para la multitud de turistas.
Que no os eche para atrás tanta gente, el lugar merece mucho la pena.
Ruta por Kamikochi
Kamikochi
Río
De ruta
Con «Fran de la jungla»
En el caso que queráis alojaros en algún refugio de montaña, os dejamos los teléfonos de los mismos (y lo que cuestan) en función de la ruta que queráis hacer.
Kioto es una ciudad grande que a pie es inabarcable, por eso elegimos visitarla en bici (y porque nos gusta mucho montar en bici, ¡claro!). Hay varios sitos para alquilarlas, pero seguro que en tu hotel u hostal las alquilan. Nosotros las alquilamos en el nuestro por 500¥ al día cada una. Si lo de ir en bici no te convence hay muchos autobuses que te acercan a cualquier lugar de Kioto, de hecho, hay buses que te dejan en los monumentos más importante de la ciudad (los carteles están en inglés). Cada viaje de bus cuesta unos 230¥, pero hay pases diarios por 600¥.
Moverse en bici por Kioto es fácil. Se puede ir por la acera o por la carretera. En las calles comerciales o muy turísticas está prohibido (hay señales en el suelo que lo indican) y, o bien, la aparcas en los parkings habilitados para bicis (no se puede dejar en cualquier lado) o caminas con ella de la mano. Los parking de bicis suelen ser gratis la primera hora o primeras tres horas (depende de lo turística que sea la zona). Luego suele costar 200¥ por bici ¡ojo con los parking cubiertos! Tienen horario y cierran con tu bici dentro (a nosotros nos pasó).
En bici por las calles de Kioto
Los japoneses conducen por la izquierda y, por tanto, si vas por carretera hay que ir por el carril indicado y si vas por la acera también hay que ir por la izquierda. Los japoneses son muy ordenados en absolutamente todo así que todos se colocan como es debido y donde fueres… haz lo que vieres.
Para que sea más sencillo, dividimos Kioto por zonas:
SUR Y ESTE DE KIOTO
Nuestro hostel no estaba bien ubicado, así que todo nos pillaba bastante lejos.
Empezamos por uno de los sitios más emblemáticos de Kioto, el Fushimi Inari-Taisha. Santuario sintoista con su ascensión al monte Inari-san entre cientos de toriis de color rojo intenso. Las imágenes que acostumbramos a ver de este sitio nada tienen que ver con la realidad, porque bonito es, pero hay cientos de personas además de ti que hacen que los primeros metros de subida sean agobiantes. Según se va subiendo la gente va desapareciendo y es mucho más agradable ¡y hasta te puedes hacer una foto tú solo! Así que ten paciencia y espera a hacer las fotos arriba.
La subida es de unos 4 kilómetros y además de las toriis hay pequeños templos y fuentes muy bonitas donde descansar un poco del calor.
Por lo que nos han contado visitar el santuario por la tarde a última hora puede ser una gran idea, no hay apenas gente y se encienden las luces del trayecto. Seguro que las fotos son mucho más bonitas con esa luz.
Saltorii
Toriis del Fushimi Inari-Taisha
Después del Fushimi Inari-Taisha visitamos el templo budista Tōfuku-jiporque la guía decía que era espléndido, pero a nosotros no nos lo pareció. No está mal, pero si no hay mucho tiempo, mejor saltárselo. Hay que pagar 400¥ por ver el jardín (que es bastante pequeño) y en verano pierde interés por estar el musgo seco y otros 400¥ por ver el puente.
Tōfuku-ji
Detalle de jardines
El Kiyomizu-dera es otro templo budista que visitamos (en Kioto otra cosa no, pero templos hay para ver varios días). Está plagado de gente vestida de forma tradicional haciéndose fotos y resulta divertido verlo. Hay un recorrido hasta una pagoda enorme de color rojo muy chulo si accedes al interior del templo. La entrada son 400¥.
Kiyomizu-dera
Pagoda
Todos se hacían fotos aquí ¡no íbamos a ser menos!
Dejamos las bicis aparcadas en uno de los parkings habilitados para ello y nos movimos por el barrio de Gioncaminando. Es muy turístico, está lleno de gente, pero es muy bonito caminar por los callejones como el Ponto-chō ideal para ver a las geishas y maikos. También es la zona comercial, así que se pueden hacer algunas compras.
Gion al atardecer
Detalle de establecimiento
Callejón de Gion
Otro sitio de compras es el mercado de Nishiki, una especie de galería interior con muchos puestos y tiendas de todo tipo: comida, artesanía, regalos, ropa, productos de higiene, hay de todo y hay mucha gente paseando, comprando y comiendo, así que ármate de paciencia.
Mercado de Nishiki
¡Hasta hay un pequeño templo en el mercado!
Si te da la hora de cenar o de comer, cerca del mercado hay un restaurante especializado en ramen que se llama Ippūdō. Lo verás enseguida por la cola que hay para entrar. Nosotros esperamos como media hora para cenar, pero mereció la pena. Estaba muy rico, aunque no llega al nivel de Sapporo, el de allí fue excepcional.
Ramen y gyozas deliciosas
NORTE Y OESTE DE KIOTO
Seguimos con las bicis recorriéndonos la ciudad. En el oeste visitamos el bosque de bambú de Arashiyama. Este bambusal se ve en poco tiempo, es una subida rodeado de cientos de troncos de bambú. Es muy bonito, pero no estás dentro del bosque, vas por un paseo cuesta arriba y los vas viendo a los lados. La entrada es gratuita.
Bambusal
Autofoto en el bambusal de Arashiyama
¡¡Mira hasta dónde crecen de alto!!
Después de Arashiyama nos dirigimos a visitar el templo de Kōtō-in, pero resultó estar cerrado al público por reformas. Estará cerrado hasta el 31 de marzo de 2019.
El Palacio Imperialnos pillaba de paso, así que entramos a los jardines que le rodean por dar un paseo más fresquito en la bici. No sabíamos que se podía entrar al palacio, pero para nuestra sorpresa sí y además de ser gratis, había poca gente. Nos gustó mucho, no sé si porque no estaba en nuestros planes o porque se estaba tan a gusto que lo disfrutamos más. Es muy impresionante, merece una visita.
Jardines palacio imperial
Interior del Palacio Imperial
Jardines del Palacio
El castillo de Kioto, el Nijō-jō, es otro de los imponentes monumentos de la ciudad. Rodeado por un foso y un muro elevado hacen que el interior sea todo un misterio. La Entrada son 600 yenes y requiere un buen rato para verlo completamente porque además del palacio, los jardines que hay alrededor son muy bonitos.
Nijō-jō
En la super puerta de entrada (con intruso en la foto :))
Desde nuestro punto de vista, de los templos más bonitos de Kioto está el Kinkaku-ji, el famoso pabellón dorado. Es un templo precioso, pero no solo por la arquitectura en sí, lo es además por los jardines que le rodean. Al ser tan bonito estará repleto de gente, así que conviene no coincidir con los autobuses de chinos. A medio día o antes del cierre es buena hora.
Templo dorado
El templo de cerca
Después de este templo nos gustó mucho el Hōnen-in, es pequeñito, es tranquilo y recibe pocas visitas. Es perfecto para descansar un poco de las multitudes y disfrutar de los sonidos del bosque que está pegado a él. Además tiene un cementerio muy interesante.
Cementerio
Jardín zen
Continuamos nuestra ruta en bici por el sendero de los filósofos o de la filosofía, un agradable camino al lado de un arroyo que se puede hacer tanto a pie como en bici. Al final del sendero de los filósofos vimos el último templo del día, el Eikan-dō, un bonito templo budista con unos jardines y estanque increíbles.
Terminando el sendero de los filósofos
Como resumen, Kioto tiene más de mil templos budistas y 400 santuarios sintoístas, así que hay que elegir los más bonitos en función de los días que se vaya a estar. También es interesante pasear por el río por las tardes, donde la gente local y los turistas se sientan en las orillas para ver atardecer, pasear por las calles de Gion e ir despacio en los jardines zen que son una auténtica maravilla. Mucha gente utiliza Kioto como centro de residencia para visitar Nara, Himeji u Osaka, pero desde nuestro punto de vista, Kioto merece varios días de ir despacio, es una ciudad estupenda para visitarla sin prisa.
Kioto al atardecer
Aunque pilla retirado, no queríamos dejar de recomendar este sitio para comer sushi barato y de buena calidad. No sabemos cómo se llama porque todo está en japonés, pero os dejo la web para que lo localicéis: www.kura-corpo.co.jp. Está muy bien de precio y te lo pasas genial con la cinta transportadora de comida.
La visita a Nara la hemos preparado desde Kioto y es la mejor opción ya que se llega en menos de 1h y se puede hacer perfectamente como visita de día.
Nara tiene 8 monumentos patrimonio de la Unesco y, por encima de ellos, el gran buda (Daibutsu) del Tōdai-ji. Rivaliza con el monte Fuji y el pabellón dorado de Kioto (Kinkaku-ji) por ser el monumento más importante del país.
Otro de los atractivos turísticos de Nara es que viven montones de ciervos salvajes por los parques y entre los templos. Puede parecer muy exótico para la mayoría de personas pero a nosotros nos dio un poco de pena porque han perdido completamente el instinto salvaje ya que son alimentados constantemente con galletas que venden en numerosos puestos.
Ciervos por los parques
A pesar de esto, es curioso verlos campar a sus anchas por todos los lados.
Un observador
El mayor atractivo de Nara (para nosotros) sin duda es el templo de Tōdai-ji. Se accede a él por una imponente puerta de madera con dos estatuas de guerreros a los lados. El Tōdai-ji es el edificio construido en madera más grande del mundo. Realmente es imponente.
El gran buda mide más de 16m de alto y se compone de 437 toneladas de bronce y 130kg de oro. De ahí que se la considere como una de las estatuas de bronce más grande del mundo.
Detrás de la figura del gran buda hay una columna de madera con un agujero en la base y dice la leyenda que si se consigue pasar a través de él, alcanzarán la iluminación. Como nota os decimos que el agujero equivale a un orificio nasal de la estatua.
Tōdai-ji
Gran buda
Figuras de madera
Nara es un destino muy visitado por miles de turistas y, aunque el entorno es fantástico, puede desmerecer un poco la visita ya que conseguir fotos, pasear en silencio y disfrutar del lugar se hace un poco complicado.
Hemos planteado esta etapa con menos prisas por lo que llegamos a dormir a la ciudad de Himeji para ver a primera hora el castillo que lleva su nombre y poder quitarnos las aglomeraciones y las masificaciones de visitantes.
La ciudad no merece mucho la pena salvo por el castillo y los jardines anexos a él. No recomendamos parar más de medio día a no ser que os pille de paso hacia otro sitio y queráis hacer una parada técnica como fue nuestro caso.
La entrada al castillo cuesta 1.040¥ por persona con la entrada incluida para los jardines. El castillo es más impresionante por fuera que por dentro pero merece mucho la pena la visita. Es bastante impresionante y seguro que no os dejará indiferentes.
Castillo de Himeji
Vistas desde el interior
Desde abajo
La entrada a los jardines cuestan 300¥ por separado pero, como hemos dicho antes, se pueden adquirir junto con la entrada principal del castillo.
La visita a los jardines es bastante gratificante después del intenso calor que se pasa en la zona del castillo. Es una visita rápida y muy chula.
Estanque principal
Vistas desde los jardines
Nuestra siguiente parada ha sido la isla de Miyajima. Desde Himeji tan solo se tarda 1h hasta Hiroshima en shinkansen y otra hora más en tren local hasta Miyajimaguchi. Después hay que coger el ferry (válido con JR Pass) que tarda apenas 15′ de trayecto con una frecuencia de 10′.
En Japón está todo muy bien indicado así que no os preocupéis porque se encuentra todo fácilmente.
La isla de Miyajima nos ha sorprendido gratamente y creemos que (para disfrutarla a tope) se debe de dormir en ella. Cuando todos los turistas nos vamos de la isla queda un ambiente realmente tranquilo con unas puestas de sol alucinantes y se puede disfrutar de la calma del lugar y de las vistas tan buenas que ofrece.
Puesta de sol
Torii
Como dato, la isla se vacía en cuanto cae la noche de personas y de locales abiertos con lo que cenar queda reducido a unas pocas opciones.
Al día siguiente hicimos la ascensión al monte Misen. Hay varias opciones de ascensión y bastante fáciles. Nosotros optamos por una ruta circular subiendo por el camino que parte desde el teleférico y bajando por el templo Daishoin. Hay que llevar agua porque se suda de lo lindo. El camino está fenomenalmente indicado y perderse es casi imposible. Nosotros tardamos apenas 1:30h en subir y 1h en bajar.